¿Pueden criticarse las políticas de género?

Opinión por Francisco Laporta*, publicado en El País, 14.07.08.

Parece que la ANECA, esa discutida agencia oficial que evalúa los nuevos planes de estudios y la calidad de nuestros profesores universitarios, ha informado desfavorablemente de un plan de Filología Inglesa porque no contemplaba un módulo o materia específica con enseñanzas de “género”, es decir, una asignatura sobre igualdad entre hombres y mujeres.

Como esto, de ser verdad, sería simplemente una sandez, vale la pena que indaguemos en las razones que harían absurda tal decisión por mucho que alegara sustentarse en argumentos plausibles sobre no discriminación por razón de sexo. Cuestiones parecidas a ésta se vienen suscitando en estos años sin que muchos se animen a criticarlas por el sabor a traba o reticencia que ello pudiera tener respecto de una meta general, la lucha contra la discriminación sexista, en la que todos estamos de acuerdo. Sin embargo, cuando a partir de buenas razones generales se obtienen decisiones estúpidas, es necesario examinar qué es lo que ha funcionado mal en el interior del argumento. Porque si se continúa en la obcecación de mantenerlas, se corre el riesgo de socavar aquellas buenas razones de las que se dice partir. Algunas versiones de las llamadas políticas de género podrían estar con ello contribuyendo perversamente a perpetuar la discriminación contra la que luchan. Tanto en el mundo de las ciencias sociales como en el de las decisiones políticas es ya vieja la advertencia de que ciertas iniciativas pueden tener efectos no queridos, incluso efectos contrarios a los queridos. Sigue leyendo

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La ideología del enemigo total

Opinión por Gregorio Peces-Barba Martínez*, El País, 31.06.08

La ideología del enemigo sustancial es el mayor peligro para una concepción humanista de la historia y de la cultura y para una concepción integral de la democracia, con sus componentes liberales, socialistas y republicanos. Las ideas de progreso, de dignidad humana, de libertad, de igualdad y de fraternidad, propias del humanismo, que se reafirma en la modernidad, desde el hombre centro del mundo y centrado en el mundo, sufren desde el tránsito a la modernidad hasta hoy el ataque disolvente y destructivo de las diversas formas que presenta la ideología del enemigo sustancial. Es una variante, quizás la más radical y peligrosa del pesimismo antropológico de la vieja idea de que el hombre es un lobo para el hombre. Es la tradición de Horacio, con precedentes en el mundo griego, y que reaparece en el siglo XVII con Hobbes, y con otros representantes de la cultura barroca. En el capítulo XIII de la Parte Primera del Leviatán describe la situación del hombre en el Estado de naturaleza como de guerra de todos contra todos y donde “todo hombre es enemigo de todo hombre”. Esta cultura del enemigo total se refleja en las sociedades, en las ideologías políticas e incluso en la propia personalidad de quienes la asumen. Se refleja en sociedades, autoritarias, totalitarias, excluyentes y belicistas y en personas dogmáticas, violentas, agresivas, intolerantes y que cultivan el odio. Son modelos antidemocráticos, antiliberales, antisolidarios y antipluralistas que en las personas que lo forman fomentan rechazos a la dignidad humana, al respeto, a la amistad cívica, al juego limpio. Esta cultura es inexorablemente fundamentalista e impulsa la destrucción del adversario, como enemigo sustancial, como incompatible absolutamente para la convivencia. Así el “todo hombre es enemigo de los demás”, se transforma para esas posiciones, en la defensa de un yo inocente, justo y poseedor de la verdad, frente a los otros, que son los enemigos. Sigue leyendo

Universidad: la plata cuenta

Opinón por Timothy Garton Ash* en El Clarín, 01.07.08

Oxford acaba de anunciar la mayor campaña de obtención de fondos lanzada por una universidad europea mientras tanto, Europa y el resto del mundo necesitan imitar lo mejor ——pero no lo peor—— del modelo estadounidense.

Paso mi vida académica dividido entre dos universidades, Oxford y Stanford. En 2006, Stanford anunció una campaña con el reto de recaudar fondos hasta un objetivo total de 4.300 millones de dólares. La semana pasada, Oxford ha lanzado una campaña para recaudar al menos 1.570 millones de euros, la mayor jamás lanzada por una universidad europea. Detrás del intento de Oxford de jugar en la superliga de la financiación de las universidades al estilo norteamericano se encuentra una cuestión más amplia: tendrá Europa, la cuna de la universidad moderna, universidades de investigación de verdadera categoría mundial de aquí a 10 años.Y esa pregunta forma parte de un enigma mayor: cómo puede resistir Europa en un mundo cada vez menos europeo. Por ahora, Europa está representada en la lista de las 10 mejores universidades del mundo que elabora el Times Higher Education Supplement por cuatro instituciones, todas ellas británicas: la Universidad de Oxford, la Universidad de Cambridge, el Imperial College de Londres y el University College de Londres. Sigue leyendo

CONVOCATORIA XIII CONGRESO INTERNACIONAL DEL CLAD SOBRE LA REFORMA DEL ESTADO Y DE LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

El Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo (CLAD) está convocando al XIII Congreso Internacional sobre la Reforma del Estado y de la Administración Pública.

Este encuentro se realiza anualmente desde 1996 y se ha consolidado como un hito de gran importancia a nivel iberoamericano para presentar y debatir experiencias e investigaciones realizadas en torno a la Reforma del Estado y de la Administración Pública.

El Congreso se celebrará en esta ocasión en Buenos Aires, Argentina, desde el 4 al 7 de septiembre de 2008.

Más información sobre este Congreso está disponible AQUÍ

Vía: www.sence.cl

UV capacitó a más de cien funcionarios municipales de la Quinta Región

Proyecto fue financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Regional.

El intendente regional Iván de la Maza encabezó, junto a la subsecretaria de Desarrollo Regional, Claudia Serrano, la ceremonia de entrega de certificados a funcionarios, alcaldes y concejales que participaron en el Diplomado Ejecutivo en Gestión Municipal, proyecto de capacitación y perfeccionamiento ejecutado por la Asociación de Municipalidades Región de Valparaíso en conjunto con la Universidad de Valparaíso.El proyecto comenzó a desarrollarse en 2006, financiado por el Fondo Nacional de Desarrollo Regional, con el objetivo de formar a los funcionarios municipales de la región. El programa recibió el respaldo académico de la carrera de Administración Pública de la UV, gracias a un convenio suscrito entre la Subsecretaria Regional, el Gobierno Regional, la Federación de Funcionarios Municipales, la Asociación de Municipalidades Región Valparaíso y la referida casa de estudios superiores.

El intendente Iván de la Maza destacó este proyecto como un trabajo serio, a la vez que un ejemplo para el resto de las regiones del país, por la unión que demostraron las distintas instituciones que lo desarrollaron.

“Destaco el trabajo de esta universidad, pese a la situación interna que vive en la actualidad. Aquí se ha hecho un trabajo serio, porque este proceso de capacitación ha sido realizado para los trabajadores del país que se desempeñan en la administración pública. En este camino, hay que continuar la capacitación con la ayuda no sólo de la Universidad de Valparaíso, sino también de otras universidades”, resaltó la primera autoridad regional.

Con la entrega de diplomas a los más de cien funcionarios que participaron en la capacitación, culminó una primera etapa del proyecto, el que considera la continuación del proceso académico. Para ello, el presidente de la Asociación de Municipalidades de la Región de Valparaíso, Eduardo Cerda, alcalde de Cabildo, pidió la colaboración del Gobierno Regional y la Universidad de Valparaíso, de modo de mejorar y potenciar el trabajo desarrollado por las municipalidades en sus respectivas comunas.

Por su parte, la subsecretaria de Desarrollo Regional, Claudia Serrano, destacó el valor innovador del programa de capacitación: “Este régimen debe ser moderno, eficaz, competitivo, para que responda las necesidades de los funcionarios y de las municipalidades para instalar, de manera efectiva, una cosa que no existe hoy, como es la carrera funcionaria”, señaló.

Más de 36 municipalidades de la región participaron en este programa de capacitación, el que se enmarca en el proceso de reforma y modernización de los municipios para con sus funcionarios.

El acto de entrega de certificados tuvo lugar en el salón Esmeralda de la Intendencia Regional.
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Vía: Área de Prensa

Lidercentrismo: “¡Son los seguidores, estúpido!”

Publicado en ESADE – IDGP, por B. Kellerma. 31-05-2008.

Aquellos de nosotros que nos dedicamos al ámbito del liderazgo nos hemos vuelto implacablemente, mayoritariamente lidercéntricos. Formalmente rendimos homenaje a la relación entre líder y seguidor y defendemos la importancia de los seguidores, pero en realidad los líderes dominan el discurso y los seguidores están marginados. Por supuesto, ninguno de nosotros reconoce que descarta a los seguidores mientras eleva a los líderes. Sin embargo, nuestra atención se centra, cual rayo láser, en quienes están en la cúpula o cerca de ella, y no en quienes están en un nivel intermedio o en el nivel inferior.

Los expertos en liderazgo no son los únicos que muestran esta tendencia. En realidad, la misma forma parte de la condición humana (y de la vida animal). Los órdenes jerárquicos son omnipresentes, igual que lo es la inclinación de quienes ocupan la parte superior y la parte inferior de la escala a fijarse en quienes están por encima de ellos, en detrimento de quienes se encuentran en una posición inferior. Así, por ejemplo, los lobos tienen unas jerarquías muy claras. Domina un único macho alfa, mientras que los demás lobos están sometidos. Este acuerdo de lealtad les mantiene juntos y va muy bien. Los humanos hacemos más o menos lo mismo, y señalamos el estatus situando a las personas en puestos de autoridad, que acompañamos de títulos y ceremoniales. Nuestra inclinación hacia los líderes, y no hacia los seguidores, está bien fundamentada. Tenemos nuestros motivos para ello, la mayoría de los cuales forman parte de nuestra propia naturaleza. Sigue leyendo

Aldo Valle elegido como nuevo rector de la Universidad de Valparaíso

El académico obtuvo un 72,26 por ciento de las votaciones.

El abogado y decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Valparaíso, Aldo Valle, fue elegido como nuevo rector de la institución de educación superior, tras lograr el 72,26 por ciento de los votos, superando a los candidatos Guido Demichelli, quien obtuvo el 14.84 por ciento, y Marta Barría, que obtuvo el 12,90 por ciento de las preferencias.

Tras dos días de votaciones, llevadas a cabo el jueves 15 y viernes 16 de mayo, de un total de mil 67 académicos con derecho a voto, 556 participaron del acto eleccionario. Los resultados preliminares, aún no sancionados por los órganos competentes, indican que del universo de votos emitidos, 555 fueron válidos, 8 en blanco y 73 nulos. Aldo Valle obtuvo 341 votos; Guido Demichelli, 71, y Marta Barría, 62. Sigue leyendo

La importancia de abordar correctamente la capacidad de gobierno

Publicado en Project—Syndicate, por Dani Rodrik*, Mayo de 2008.

CAMBRIDGE – Los economistas solían decirles a los gobiernos que corrigieran sus políticas. Ahora les recetan que arreglen sus instituciones. Su nuevo programa de reformas abarca una larga lista de objetivos que incluyen la reducción de la corrupción, el mejoramiento del imperio de la ley, aumentar la responsabilidad y eficacia de las instituciones públicas y mejorar el acceso y la expresión de los ciudadanos. Supuestamente, un cambio real y sostenible sólo es posible si se transforman las “reglas del juego”, es decir, la manera en que los gobiernos funcionan y se relacionan con el sector privado.

Por supuesto, el buen gobierno es algo esencial en tanto que da a los hogares una mayor claridad y a los inversionistas una mayor seguridad de que sus esfuerzos se verán recompensados. Poner énfasis en la capacidad de gobierno también tiene la aparente virtud de ayudar a desplazar el énfasis de las reformas hacia objetivos intrínsecamente deseables. Las recomendaciones tradicionales como el libre comercio, los tipos de cambio competitivos y las políticas fiscales sólidas merecen la pena sólo en la medida que permiten lograr otros objetivos deseables, como un crecimiento económico más rápido, menor pobreza y más igualdad.

En contraste, es evidente la importancia intrínseca del imperio de la ley, la transparencia, la expresión de los ciudadanos, la responsabilidad o un gobierno eficaz. Incluso podríamos decir que una buena capacidad de gobierno es desarrollo en si mismo.

Lamentablemente, gran parte del debate en torno a las reformas para mejorar la capacidad de gobierno no distingue entre el gobierno como fin y el gobierno como medio. El resultado es un pensamiento embrollado y estrategias de reforma inadecuadas.

Los economistas y las agencias de ayuda serían más útiles si prestaran atención a lo que se podría llamar “el gobierno de letra pequeña”, que implica salir de los grandes programas de capacidad de gobierno y centrarse en reformas de instituciones específicas con el fin de abordar las limitantes del crecimiento.

Los países pobres sufren de una multitud de restricciones al crecimiento, y las reformas eficaces abordan las más limitantes de ellas. En general, el mal gobierno puede ser la restricción limitante en Zimbabwe y algunos otros países, pero no lo fue en China, Vietnam ni Camboya –países que están creciendo rápidamente a pesar de una baja capacidad de gobierno— y con seguridad no lo es tampoco en Etiopía, Sudáfrica, El Salvador, México o Brasil.

En términos generales, una amplia reforma a la capacidad de gobierno no es necesaria ni suficiente para el crecimiento. No es necesaria porque lo que realmente funciona en la práctica es eliminar restricciones limitantes sucesivas, ya se trate de incentivos a la oferta en la agricultura, cuellos de botella de infraestructura o altos costes del crédito. No es suficiente, porque es difícil dar continuidad a los frutos de las reformas a la capacidad de gobierno si no van acompañadas de crecimiento. Con todo lo deseables que sean el imperio de la ley y reformas similares en el largo plazo y para el desarrollo en general, raramente merecen prioridad como parte de una estrategia de crecimiento.

En lugar de ello, la capacidad de gobierno de “letra pequeña” se centra en los ajustes institucionales que pueden aflojar de mejor modo las limitaciones al crecimiento. Supongamos, por ejemplo, que identificamos la inestabilidad macroeconómica como la restricción limitante en una economía en particular. En una época anterior, un asesor económico podría haber recomendado políticas fiscales y monetarias específicas –la reducción de los gastos fiscales o un techo al crédito— orientadas a restablecer los equilibrios macroeconómicos.

En la actualidad, ese asesor complementaría esas recomendaciones con otras de naturaleza mucho más institucional y que giran fundamentalmente en torno a la capacidad de gobierno. Recomendaría hacer independiente al banco central para reducir las injerencias políticas, y cambiar el marco de gestión de la política fiscal; por ejemplo, establecer reglas fiscales o permitir que el voto legislativo sólo pueda reducir o aumentar las propuestas presupuestarias.

La política macroeconómica es un área en la que los economistas han abundado mucho acerca de los requisitos institucionales. Lo mismo ocurre en unas cuantas otras áreas, como la política educativa y la regulación del ámbito de las telecomunicaciones.

Sin embargo, en otras áreas como el comercio, el empleo o las políticas industriales, el pensamiento predominante es ingenuo, o bien no existe. Es una lástima, porque la comprensión por parte de los economistas de los problemas esenciales, su obsesión profesional con los incentivos y su atención a las consecuencias imprevistas les dan una ventaja natural para diseñar ajustes institucionales que profundicen los objetivos en cuestión, al tiempo que reducen al mínimo las distorsiones conductuales.

Para diseñar ajustes institucionales adecuados además son necesarios conocimiento local y creatividad. Es poco probable que lo que funciona en un escenario lo haga en otro.

Si bien la liberalización de las importaciones funciona bien para integrarse a la economía mundial cuando los intereses que compiten con las importaciones no son potentes y es poco probable que se sobrevalúe la moneda, en otras circunstancias los subsidios a las exportaciones o las zonas económicas especiales pueden funcionar mucho mejor. De manera similar, la independencia del banco central puede ser una gran idea cuando la inestabilidad monetaria es una restricción limitante, pero será contraproducente en los casos en que el verdadero reto es la baja competitividad.

Lamentablemente, el tipo de reforma institucional promovido por, entre otros, el Banco Mundial, el FMI y la Organización Mundial de Comercio tiene un sesgo hacia un modelo de “mejores prácticas”, que supone que es posible determinar un conjunto de ajustes institucionales universalmente adecuado y ve la convergencia hacia él como algo inherentemente deseable. Sin embargo, por definición las instituciones de mejores prácticas son no contextuales y no pueden tomar en cuenta las complicaciones locales. En la medida que generen limitaciones en vez de ampliar la cantidad de opciones institucionales disponibles, le hacen un flaco favor a la causa del buen gobierno.

La buena capacidad de gobierno es beneficiosa en y por si misma. También puede ser buena para el crecimiento cuando se orienta a enfrentar las restricciones limitantes. Si se pone demasiado énfasis en temas generales, como el imperio de la ley y la capacidad de rendición de cuentas, se corre el riesgo de que las autoridades terminen luchando contra molinos de viento mientras pasan por alto desafíos de capacidad de gobierno vinculados de manera más estrecha al crecimiento económico.

*Profesor de Economía Política en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard, es el primer galardonado con el Premio Albert O. Hirschman del Consejo de Investigación en Ciencias Sociales. Su último libro es One Economics, Many Recipes: Globalization, Institutions, and Economic Growth.

Vía: www.project-syndicate.org

¿Está justificada la mentira en política

Publicado en El País, por Hans Kung*, 15.05.2008.

Una pregunta ética fundamental para el sucesor del presidente estadounidense George W. Bush es ésta: ¿Debe mentir un presidente? ¿Hay alguna circunstancia en la que la mentira esté justificada?

Los políticos y el Estado no deben tener reglas morales distintas a las de la ciudadanía

El ex secretario de Estado norteamericano Henry Kissinger no tiene problemas para justificar las mentiras. Kissinger opina que el Estado —y, por consiguiente, el estadista— tiene una moral diferente a la del ciudadano corriente. Lo demostró en la práctica durante sus años en el Gobierno de Nixon y luego defendió esta opinión en su libro de 1994, Diplomacy, en el que menciona a figuras históricas que admira: entre otros, Richelieu, Metternich, Bismarck y Theodore Roosevelt.

Cuando le dije en una ocasión que esa visión del ejercicio del poder político me parecía inaceptable, él replicó, no sin ironía, que el teólogo ve las cosas “desde arriba” y el estadista “desde abajo”.

Le hice esa misma pregunta sobre la mentira y la moral política a un buen amigo de los dos, el ex canciller de Alemania Federal Helmut Schmidt, cuando pronunció una conferencia sobre ética mundial en la universidad de Tubinga en 2007: “Henry Kissinger dice que el Estado posee una moral distinta de la del individuo, la vieja tradición desde Maquiavelo. ¿Es verdad que el político que se ocupa de asuntos exteriores debe atenerse a una moral especial?”.

Schmidt me respondió: “Estoy firmemente convencido de que no existe una moral distinta para el político, ni siquiera el político que se ocupa de asuntos exteriores. Muchos políticos de la Europa del siglo XIX creían lo contrario. Quizá Henry sigue viviendo en el siglo XIX, no sé. Tampoco sé si hoy seguiría defendiendo ese punto de vista”.

Por lo visto, sí. Al recomendar, hace poco, más participación militar en las guerras de Irak y Afganistán, Kissinger ha demostrado que sigue siendo un político que piensa desde el punto de vista del poder y en la tradición de Maquiavelo. Aunque por otro lado, ha dicho que está en favor del desarme nuclear total. ¿Es una contradicción o un signo de la sabiduría que da la edad?

En las reuniones del Consejo Interacción de ex jefes de Estado y de Gobierno, del que soy asesor académico, se discuten problemas de ética. Recuerdo que en 1997 no hubo ninguna cuestión relacionada con la Declaración Universal de las Responsabilidades Humanas del consejo que se debatiera con tanta intensidad como la de “¿No mentir?”. El artículo 12 de la declaración trata sobre la veracidad, y dice: “Nadie, por importante o poderoso que sea, debe mentir”. Sin embargo, inmediatamente sigue una puntualización: “El derecho a la intimidad y a la confidencialidad personal y profesional debe ser respetado. Nadie está obligado a decir toda la verdad constantemente a todo el mundo”. Es decir, por mucho que amemos la verdad, no debemos ser fanáticos de la verdad.

Pero no exageremos. Los políticos también son seres humanos, e incluso una persona veraz puede mentir cuando se encuentra en una situación difícil. No hablo de las mentiras que se cuentan por diversión ni de las mentiras piadosas, sino de las mentiras deliberadas. Una mentira es una afirmación que no coincide con la opinión de la persona que la hace y que pretende engañar a otros en beneficio personal. O como dicen los Diez Mandamientos en Éxodo 20:16: “No darás falso testimonio contra tu vecino”.

Una vez, el ex ministro de Asuntos Exteriores de un país del Sureste Asiático me contó, con una sonrisa, que en su ministerio corría esta definición de embajador: “Un hombre al que se envía al extranjero para que mienta”. Pero hoy ya no puede construirse ninguna diplomacia eficaz a partir de esa idea. En la época de Metternich y Talleyrand, dos diplomáticos podían decirse mentiras a la cara. Pero hoy, en la diplomacia secreta, es necesaria la franqueza, por más que se emplee todo tipo de tácticas astutas en la negociación.

El juego sucio y los engaños no salen rentables a largo plazo. ¿Por qué? Porque minan la confianza. Y, sin confianza, la política constructora de futuro es imposible.

Por consiguiente, la primera virtud diplomática es el amor a la verdad, según dice el diplomático británico sir Harold Nicolson en su clásica obra de 1939, Diplomacy, que, por cierto, Kissinger menciona a regañadientes en su libro, en la página del copyright, pero luego no vuelve a citar en ninguna parte.

Eso significa que algunos estadistas como Thomas Jefferson tenían razón: no existe más que una sola ética sin divisiones. Ni siquiera los políticos y hombres de Estado tienen derecho a una moral especial. Los Estados deben regirse por los mismos criterios éticos que los individuos. Los fines políticos no justifican medios inmorales.

O sea, la veracidad, que está reconocida desde la Ilustración como condición previa fundamental para la sociedad humana, no sólo es un requisito para los ciudadanos individuales sino también para los políticos; especialmente para los políticos.

¿Por qué? Porque los políticos tienen una responsabilidad especial respecto al bien común y además disfrutan de una serie de privilegios considerables. Es comprensible que, si mienten en público y faltan a su palabra (sobre todo, después de unas elecciones), luego se les eche en cara y, en las democracias, tengan que pagar el precio, en pérdida de confianza, pérdida de votos en las elecciones e incluso pérdida de su cargo.

Las mentiras personales, como las que contó el ex presidente estadounidense Bill Clinton durante el caso de Monica Lewinsky, son malas. Pero lo peor es la falsedad, que afecta al fondo de las personas y sus actitudes esenciales (como puede verse en la actitud del presidente George W. Bush durante los cinco años de la guerra de Irak). Y lo peor de todo es la mendacidad, que puede impregnar vidas enteras. Según Martín Lutero, una mentira necesita otras siete para poder parecerse a la verdad o tener aspecto de verdad.

Ahora bien, por supuesto que también existen políticos y estadistas honrados. Yo conozco a unos cuantos. Además de la virtud de la sinceridad, tienen que practicar la sagacidad. Sobre todo, deben ser perspicaces, inteligentes y perceptivos, estrategas hábiles e ingeniosos y, si es necesario, astutos y ladinos, pero no maliciosos, intrigantes ni canallas.

Deben saber cuándo, dónde y cómo hablar… o callarse. No todos los circunloquios y exageraciones son mentiras en sí mismos. No hay duda de que, en determinadas situaciones, puede haber conflictos de responsabilidades en los que los políticos deben decidir de acuerdo con su propia conciencia.

“Muchas veces era difícil: no podíamos decir toda la verdad y, con frecuencia, debíamos ocultarla o permanecer callados”, me dijo el ex presidente estadounidense Jimmy Carter tras una sesión del Consejo Interacción. Y me impresionó profundamente cuando añadió: “Pero, durante mi mandato, en la Casa Blanca no mentimos nunca”.

*catedrático emérito de Teología Ecuménica en la Universidad de Tubinga (Alemania) y presidente de la Global Ethic Foundation (www.global-ethic.org) . Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.

Vía: www.pais.com

Primer Encuentro Continental De La Administración Pública

Encuentro en Mayo en Puerto Montt

Convocan entre otras organizaciones la Red REUNAP  y la organización OLAGILa Red de Escuelas Universitarias Nacionales de Administración Pública de Chile (REUNAP) y la Organización Latinoamericana de  Gobiernos Intermedios (OLAGI),  han acordado realizar una reflexión continental sobre esta temática, entre los días 15 y 16 de mayo en la ciudad de Puerto Montt.Se busca profundizar en las experiencias, los progresos y los retrasos, los nuevos problemas y desafíos de la Administración Pública en fase de modernización; de igual manera, se indagará sobre la vigencia de las mallas curriculares y el rol formador de las Escuelas universitarias e Institutos especializados, que en el continente imparten esta carrera profesional o capacitan para su práctica.

La iniciativa está coordinada conjuntamente por REUNAP, por el Programa Universidades Latinoamericanas y Gobiernos Intermedios de OLAGI, por la Red de Universidades Latinoamericanas (Red UREL), por la Subsecretaría de Desarrollo Regional de Chile (SUBDERE), por el Gobierno de la Región de Los Lagos, la Ilustre Municipalidad de Puerto Montt y la  Universidad de Los Lagos.

Se invita a los profesores a concurrir en este encuentro, ya sea como asistente o eventualmente presentando alguna ponencia relacionada con la respectiva convocatoria.

Mayor información lo puede encontrar en el sitio web

http://encuentroap.udeloslagos.cl/

Vía: http://www.administracionpublica-uv.cl