publicado en ESADE por Amanda Goodall , 29.02.2008.

Mi investigación ha descubierto un modelo que muestra que las principales universidades y escuelas de negocios están dirigidas por los mejores académicos. Eso se ha observado a través de un estudio longitudinal que sugiere que puede existir una relación causal entre el éxito cosechado en investigación por una universidad líder y el futuro desempeño de la institución. Las universidades dedicadas a la investigación que son dirigidas por los mejores académicos seguirán siendo las mejores en el futuro. Esa evidencia indica que las universidades dedicadas a la investigación necesitan más que unos directivos que las dirijan: concretamente, las universidades son organizaciones que necesitan que sus líderes tengan una experiencia técnica de dentro del ámbito académico. El nivel adecuado de conocimientos de un líder depende de los objetivos de la universidad. Si se aspira a tener talla mundial, es necesario tener al frente a un experto de talla mundial.

 

Introducción

¿Cómo seleccionan a sus líderes las organizaciones?

Una de las suposiciones más elementales es que los líderes son elegidos porque saben en qué consiste la actividad principal (core business) de la organización que van a dirigir. Pues bien, ello no siempre es así en las universidades o las escuelas de negocios. Un ejemplo de ello es la London School of Economics (LSE), un centro prestigioso especializado en ciencias sociales. La junta de gobierno de la LSE sustituyó recientemente a Anthony Giddens, un académico mundialmente reconocido que había dirigido la escuela durante seis años, por Howard Davies, un antiguo funcionario que dirigió la Autoridad de Servicios Financieros (Financial Services Authority) de la ciudad de Londres. Davies, que no es doctor, nunca antes había dirigido una universidad, y tampoco existía motivo alguno para creer que tenía demasiados conocimientos sobre universidades. Sin embargo, el Comité de Nombramientos de la LSE consideró sin dudarlo que eso no suponía ningún problema. Entonces, es legítimo preguntarse: ¿Es que cualquier banco importante nombraría como jefe a alguien que no tuviera experiencia en el sector bancario? La respuesta parece que es claramente negativa.

En el presente artículo, basado en datos empíricos, me referiré a la cuestión de quién debería dirigir las universidades y las escuelas de negocios dedicadas a la investigación. Mi argumento central es que, puesto que el conocimiento específico es el factor clave que caracteriza a una organización, también debería ser clave en la selección de su director. Por tanto, me permito sugerir que las universidades dedicadas a la investigación deberían estar dirigidas por académicos reconocidos.

Alineación de la actividad principal (core business) con las características principales de los líderes

Probablemente habremos observado más de una vez que todo el mundo parece tener su opinión sobre cómo gestionar las organizaciones que reciben algún tipo de financiación pública. Existe una especie de “clamor público para dar consejos”. Eso puede explicar por qué los organismos del sector público tienden a atraer a una mayor diversidad de líderes que en el sector privado. Las universidades son un buen ejemplo de ello.

El enfoque al liderazgo que adopto es observar una organización y su actividad principal para tratar de ver qué el tipo de persona sería la más apropiada para dirigirla. Así pues, la atención se centra, en primer lugar, en el contexto o la empresa y su sector, y no en el individuo. Las universidades, al igual que las firmas jurídicas y contables y las consultorías empresariales, son organizaciones “intensivas en conocimientos”. La mayoría de sus empleados son expertos, y su input o capital más importante es el conocimiento. Así pues, los líderes han de ser académicos y, como sugiere mi investigación, preferiblemente académicos reconocidos.

 

¿Quién debería dirigir las universidades dedicadas a la investigación?
Esa pregunta sobre el liderazgo en las universidades se ha planteado durante muchos años: las universidades ¿han de ser dirigidas por los mejores académicos o por altos directivos? Con el fin de establecer si los académicos han de gobernar las universidades, primero es necesario descubrir quién está dirigiendo actualmente las universidades más importantes del mundo. En un estudio estadístico que relaciona el éxito académico de una universidad líder con la posición que ocupa esta universidad en el ranking de las universidades del mundo, estudio realizado por la Shanghai Jiao Tong University, observé que las mejores universidades están dirigidas por los mejores académicos. Las instituciones que se hallan en la parte más alta del ranking suelen tener a reconocidos investigadores como presidentes, vicerrectores y rectores. A continuación me planteé la misma pregunta acerca de los decanos de las escuelas de negocios, y encontré el mismo modelo estadístico. Las mejores escuelas de negocios también están dirigidas por los mejores académicos.

Para tratar de revelar su posible causalidad, después seguí realizando simples correlaciones de muestras representativas, en base a una información longitudinal. Analicé el desempeño, durante una década, de 55 universidades británicas dedicadas a la investigación.[1] La investigación mostró que las instituciones dirigidas por académicos tenían los mayores niveles de desempeño. En otras palabras, parece que hay pruebas que demuestran la existencia de un vínculo causal entre la capacidad de investigación de un líder y cómo (bien o mal) actuará su universidad en el futuro.

Pero ¿por qué puede ser importante en una organización intensiva en conocimiento, como una universidad dedicada a la investigación, que sea liderada por alguien que no sólo trabaje con el conocimiento o sea un académico, sino que sea un experto reconocido?

 

Para tratar de encontrar posibles explicaciones, entrevisté a los líderes de las principales universidades y escuelas de negocios del Reino Unido y de los Estados Unidos. Se plantearon tres temas generales. El primero trataba de la credibilidad. Los participantes en las entrevistas señalaron que para dirigir una universidad con éxito es importante ganarse el respeto de la comunidad académica, y un reconocido experto es más digno de crédito, lo que aumenta la influencia del líder y le da más poder. Sir George Bain, ex decano y vicerrector de una universidad, lo expuso sucintamente del modo siguiente: “Ser un buen investigador te da legitimidad, ya sea en una escuela, una empresa o una universidad. Y la legitimidad te da autoridad como líder.”

 

Un segundo tema recurrente en mis entrevistas hacía hincapié en la necesidad de que los líderes fijen unos estándares académicos. Patrick Harker, ex decano de la Wharton School, afirmaba: “Los líderes son los árbitros finales de la calidad. Por tanto, es justo esperar que quien fije el estándar sea el primero en poseerlo. En otras palabras, si pretendes imponer unos estándares elevados es necesario (o al menos resulta más fácil) que antes los hayas cumplido tú. Por último, para dirigir una universidad se sugirió la idea de que el líder tenía que entender la cultura de la institución. Según argumentaron los entrevistados, esto resulta mucho más difícil para los no académicos y, en menor grado, para los que han dejaron la investigación años atrás. Los entrevistados también afirmaron que el hecho de que el líder sea un experto implica que probablemente se mostrará más sensible a las necesidades de los demás expertos, porque su “sistema de valores no estará demasiado alejado de los valores de quienes serán dirigidos por él” (Ivor Crewe, ex vicerrector de la Essex University).

 

Conclusión

 

Mi investigación ha descubierto un modelo que muestra que las principales universidades y escuelas de negocios están dirigidas por los mejores académicos. Eso se ha observado a través de un estudio longitudinal que sugiere que puede existir una relación causal entre el éxito cosechado en investigación por una universidad líder y el futuro desempeño de la institución. Las universidades dedicadas a la investigación que son dirigidas por los mejores académicos seguirán siendo las mejores en el futuro. Esa evidencia indica que las universidades dedicadas a la investigación necesitan más que unos directivos que las dirijan: concretamente, las universidades son organizaciones que necesitan que sus líderes tengan una experiencia técnica de dentro del ámbito académico. El nivel adecuado de conocimientos de un líder depende de los objetivos de la universidad. Si se aspira a tener talla mundial, es necesario tener al frente a un experto de talla mundial.

 

Amanda Goodall es investigadora del Economic and Social Research Council (ESRC) de la Warwick Business School de la University of Warwick.

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