Publicado en BBC Mundo, 4 de enero de 2008.

La lucha por la designación oficial como candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos se puso mejor de lo que muchos auguraban hace apenas una semanas, cuando la gran mayoría de analistas daba por sentado que Hillary Clinton barrería en las primeras jornadas electorales.

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El triunfo de Barak Obama en Iowa el jueves en la noche mandó a la lona a la ex primera dama, pero -para seguir con la analogía pugilística- también es claro que todavía faltan muchos asaltos antes de que se termine este combate electoral.

Para Obama, quien se estableció como el candidato del cambio y la renovación, el mensaje de Iowa es claro: se necesita una cara nueva que se aleje de la política tradicional de Washington.

“Dijeron que este día nunca iba a llegar. Dijeron que nuestra ambición era demasiado grande. Dijeron que este país estaba muy dividido… pero esta noche ustedes hicieron lo que los cínicos aseguraron que era imposible hacer”, señaló un eufórico Obama en medio de los aplausos de sus seguidores.

Ni rojos ni azules

En su discurso Obama resucitó algunas de las frases que lo hicieron famoso.

“No hay estados rojos (republicanos) y estados azules (demócratas), lo que existe son los Estados Unidos”, señaló en referencia a un discurso que lo dio a conocer en la convención de 2004, cuando su nombre comenzó a sonar como “presidenciable”.

Ahí también enfatizó en que no existe un país de blancos o de negros, sino un país unido.

Este mensaje positivo, de esperanza y de unión convenció a muchos en este estado que parecía tan difícil para Obama, quien suele caer mejor en los grandes centros urbanos.

Ojos claros

Su victoria tiene además un mayor significado porque demuestra que el senador de Illinois no sólo puede conectarse con una población cosmopolita y multirracial, sino que también puede conquistar el corazón en de un estado mayoritariamente rural, donde el 90% de la población es blanca.

“A mí me emociona escucharlo. Me entusiasma. Dijeron que no se podía ¡y mira!”, dijo a BBC Mundo Jessica, una chica blanca con grandes ojos azules en la fiesta de celebración de su candidato.

Jessica, al igual que su madre, pensaron en apoyar a Clinton en un principio, pero luego cambiaron de opinión.

“Pudimos escuchar los discursos de varios candidatos, incluida Hillary, que me gustaba por ser mujer, pero al final me parece que este país necesita a una persona que haya sobresalido como Obama. Su historia me convence y por eso lo apoyo e incluso convencí a mis amigas para que votaran por él”, señaló orgullosa Margaret.

Otro detalle que cautivó a los electores de Iowa y que puede también podría funcionar en otros estados, es el hecho de que Obama se opuso desde un principio a la guerra en Irak y votó en contra de darle autorización al presidente George W. Bush para invadir ese país.

Clinton votó a favor.

Un largo camino

Esta victoria no sólo significa un gran empuje para las próximas batallas, sino también un torrente de fondos económicos y de voluntarios para seguir un camino que no será fácil.

Iowa es tan sólo un estado, con un sistema donde la presión de las amistades y familiares importa mucho: el voto es público.

Ahora falta ganar otros 49 estados, donde se elige a través de las urnas con un voto secreto y donde se necesitan mucho dinero para hacer campaña.

La próxima gran cita electoral tendrá lugar el martes 8 de enero en el estado de New Hampshire, y Obama tiene que seguir demostrando que puede vencer a Clinton

“Ésta es una maratón y nuestro equipo de campaña siempre supo que es un camino a largo plazo. No estamos pensando en el pasado, sino en el futuro, y Hillary tiene muchas posibilidades”, dijo a BBC Mundo la portavoz de la campaña Clinton, Fabiola Rodríguez.

Buena cara

Efectivamente todos los aspirantes -y no sólo Clinton- están mirando ahora hacia New Hampshire, donde se juega el siguiente asalto, aunque con reglas distintas.

La ex primera dama lo sabe, o por lo menos así lo hizo saber en la noche del jueves después de su derrota cuando se mostró como una mujer ecuánime, que sabe perder. Y es que no hay que olvidar el fantasma de Howard Dean, aquel candidato demócrata de hace cuatro años que era el favorito de todos y que, al perder la primera batalla, se descontroló en su discurso y sus oportunidades quedaron enterradas para siempre. “Estoy orgullosa de competir contra personas como Barak Obama y John Edwards”, dijo Clinton, quién no mostró su desilusión.

La senadora por Nueva York puso buena cara al mal tiempo y todos los comentaristas en la televisión y en la radio mencionaron la “gracia” con la que aceptó este mal trago.

Clinton además aprovechó su discurso para reiterar su mensaje principal: “Salud y trabajo para todos”.

“EE.UU. necesita un nuevo comienzo y eso es lo importante”, reiteró acompañada de su esposo Bill Clinton, quién no tomó la palabra en el evento en Iowa.

Hasta el final

La ex primera dama, pese al gran duchazo de agua fría que recibió en Iowa, tiene la esperanza de retomar terreno.

La derrota de Clinton no significa que esté fuera de la carrera, pero sí que la cuesta será más pronunciada de lo que pensó, ya que enfrente tiene a un fenómeno como Obama que tiene un carisma que ella todavía no ha logrado desarrollar.

Además, la ex primera dama, sólo tiene ahora tan sólo 5 días para recuperarse, mientras que Obama podrá sacarle todo el jugo a su sorpresiva victoria.

Aunque no lo mencionó en su discurso, Clinton ya había advertido que se quedará a competir hasta el final, es decir hasta el 5 de febrero, cuando más de 20 estados llevarán a cabo sus primarias y se podrá decir con seguridad quién será el candidato oficial de cada partido.

Por ahora, los que ya tiraron la toalla fueron los senadores Chris Dodd y Joe Biden, con lo que quedan cuatro en la contienda por la candidatura presidencial del partido demócrata: Obama, John Edwards, Clinton y Bill Richardson.

Vía: www.bbcmundo.com

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