Publicado en DW-World, 25.12.2007.

La firma del Tratado de Lisboa y la ampliación del espacio libre de controles fronterizos fueron los mayores logros de la Unión Europea en 2007. Alemania ocupó la presidencia rotativa el primer semestre del año.

A lo largo de 2007, la Unión Europea batalló para salvar a su malograda Constitución. Sin embargo, hacia el final del año resaltan en retrospectiva algunos logros, el más grande de los cuales es la hoja de ruta hacia el futuro.

La Unión Europea acaba el año con un enorme sentimiento de alivio por haber hecho frente a uno de los más grandes retos en su historia. Dos años después de que los ciudadanos de Francia y Holanda rechazaran el proyecto de Constitución en dos referendos distintos, siendo ello motivo de gran crisis, el bloque halló la manera de que sus divididos miembros acordaran una versión resumida del tratado que reformará sus instituciones.

A principios de diciembre, los líderes europeos se encontraron en Lisboa para firmar el emblemático documento. La Comisaria Europea de Comunicaciones, Margot Wallström, dijo que el Tratado de Lisboa “constituye un maravilloso regalo de cumpleaños para la Unión Europea, que cumplió su 50 aniversario este año. Hoy la pertenencia al bloque es percibida de manera positiva por la ciudadanía; hay más confianza en las instituciones y en todos los que trabajamos para ellas”.

Camino pedregoso

La senda que condujo a este tratado, sin embargo, de ninguna manera careció de obstáculos. Como jefa de la presidencia rotativa de la Unión Europea, en los primeros seis meses de 2007, la canciller alemana Angela Merkel encabezó sesiones maratónicas en un encuentro de jefes de Estado y de Gobierno realizado en junio pasado.

Dicho cónclave fue eclipsado por ríspidas discusiones, sobre todo con Polonia. Varsovia chocó con Berlín en temas como el mecanismo de votación dentro del bloque, lo cual resultó en controvertidas concesiones a la parte polaca.

El entonces primer rministro polaco, Jarloslaw Kaczynski, tuvo roces con otros miembros de la Unión Europea, al grado que Polonbia corrió el riesgo de quedar aislada del resto de Europa.

Vía libre hacia las reformas

En noviembre hubo un respiro alentador en el bloque cuando los electores polacos sacaron al gobierno conservador dirigido por Kaczynski en favor de una agrupación política pro-europea, encabezada por Donald Tusk.

Se abría así el camino para un tratado que busca simplificar e imprimir velocidad a los procesos de toma de decisiones dentro del bloque comunitario, a fin de dar a los europeos una presencia más relevante en los escenarios internacionales.

“Europa será capaz de presentar un rostro mucho más unido a través de un comisionado responsable por la política exterior, así como de un presidente permanente del Consejo de Europa”, afirmó Merkel a principios de diciembre. “De este modo, los parlamentos nacionales, y con ellos los ciudadanos, serán capaces de ejercer una mayor influencia en las decisiones que se tomen a nivel europeo”, añadió.

Hungría se convirtió en la primera nación en ratificar el Tratado de Lisboa. Los demás miembros deberán hacerlo antes de 2009, a tiempo para las elecciones para el Parlamento Europeo.

Triunfo con responsabilidad

La Unión Europea cosechó otro logro este mes, cuando se amplió la zona de tránsito sin controles fronterizos conocida como Espacio de Schengen. Ahora son sólo dos miembros del bloque los que no están incluidos: Rumania y Bulgaria.

Persiste el temor de que aumente la criminalidad ante la falta de controles, pero eso no obsta para que los líderes europeos vean a la ampliación como un momento histórico.

En entrevista con Deutsche Welle, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, dijo que 2007 fue un buen año para la Unión Europea. “Europa no debe temer a las responsabilidades del siglo XXI”, indicó. “Por el contrario, el bloque es un ejemplo de éxito dentro de la globalización”.

Vía: www.dw-world.de

Anuncios