Publicado en ESADE, 31/10/2007 – Daniel J.W.B. Uiterwijk, J. Ivar Kappert y J. Ivar Kappert.

En los últimos años, muchas actividades públicas, de la atención sanitaria al ejercicio de la fuerza violenta (Singer, 2004), y de los proyectos en infraestructuras a las detenciones, están siendo coordinadas mediante partenariados entre agencias gubernamentales y empresas del sector privado. Si bien la retórica sobre las virtudes de la cooperación público-privada sigue siendo optimista, existen grandes evidencias de proyectos abandonados, que acumulan retrasos de varios años y cuyo coste excede lo presupuestado. Seguramente, muchos proyectos público-privados son objeto de una gran atención mediática, a causa de la gran importancia que a menudo tienen, especialmente cuando sus resultados son inferiores a los esperados o cuando fracasan. Así, por ejemplo, el Gobierno de los Estados Unidos pasó por una situación comprometida en septiembre de este mismo año al conocerse que guardias privados de seguridad de una empresa militar privada estadounidense habían asesinado a once civiles iraquíes mientras protegían un convoy diplomático (AP, 2007). En este breve artículo se sostiene que se precisan nuevos enfoques para abordar las lógicas y las dinámicas organizativas de ambos tipos de organizaciones, para poder comprender así sus modelos de cooperación, sus problemas y su rendimiento final.

Introducción

Una lectura superficial de los medios dominantes nos llevaría probablemente a una conclusión sesgada sobre el índice de fracaso de las redes público-privadas. Sin embargo, ello apunta a las muchas complejidades, dinámicas y ambigüedades que de una manera u otra hay que gestionar. Efectivamente, muchas redes público-privadas parecen compartir características de “anarquías organizadas” (Cohen, March & Olson, 1972) en las que las preferencias resultan problemáticas, las tecnologías son confusas y la participación es fluida. Los directivos que operan en este entorno necesitan comprender cómo pueden gestionar las dependencias que se producen en estas redes público-privadas. ¿Cómo pueden estos directivos coordinar sus actividades tanto en el seno de sus organizaciones respectivas como con otros miembros de la red? 
Antes de abordar esta cuestión, debemos previamente realizar algunas suposiciones sobre la naturaleza de la coordinación de las redes público-privadas. En primer lugar, y a pesar de que los informes oficiales pueden indicar unas especificaciones de programa relativamente claras, en la práctica los objetivos de muchos proyectos de redes público-privadas siguen siendo incompletos. El reto de cumplir el trabajo de la red público-privada no consiste por tanto en la mera ejecución de las tareas establecidas previamente. La realidad de dichas redes es más compleja, y dicha realidad compleja se produce y se reproduce continuamente en la interacción social entre los miembros de la red, a menudo con (el riesgo de) una gran atención mediática. 

Y, en segundo lugar, suponemos que los actores públicos y privados experimentan distintas orientaciones de valores como consecuencia de sus roles sociales singulares. Algunos académicos han sostenido que las organizaciones del sector público están más abiertas a sus entornos que las organizaciones privadas (Ring & Perry, 1985). Esta última categoría de organizaciones, por otra parte, sigue por lo general estrategias con las que se pretende maximizar los beneficios. Cuando las organizaciones de estas distintas categorías cooperan, los directivos de ambas partes se ven obligados a gestionar un entorno caracterizado por las tensiones entre sistemas de valores parcialmente distintos.
 
Las lógicas de la acción: el reto de la alineación
Con el fin de poder comprender mejor estas tensiones, introducimos la noción de lógicas de acción (Bacharach, Bamberger & Sonnenstuhl, 1996; DiMaggio, 1997). Las lógicas se definen como “la relación implícita entre los medios y los fines subyacente a las acciones, las políticas y las actividades específicas de los miembros de las organizaciones” (Bacharach et al. 1996: 478). 
Para que se produzca un intercambio entre los individuos o las organizaciones, debería existir por lo menos un nivel básico de coherencia entre las lógicas de acción de las partes implicadas. Así, ampliando la propuesta de Bratman (2006) en el sentido de que los individuos se esfuerzan por mantener cierta coherencia entre los medios y el fin, sugerimos que ello se aplique igualmente a las organizaciones y a los acuerdos entre organizaciones. Así, por ejemplo, cuando las organizaciones llevan a cabo una negociación, las lógicas de las mismas influyen sobre los criterios de eficiencia y de efectividad, así como sobre los criterios para el ejercicio de la autoridad y la asignación de recursos (Lounsbury, 2001). Tras analizar la desalineación de las lógicas de acción en el sector de las líneas aéreas como consecuencia de la desregulación, Bacharach et al. (1996) demostraron hasta qué punto la desalineación de las lógicas provocaba la disonancia cognitiva, que se vio reducida por la posterior realineación de las lógicas de acción a nivel institucional, directivo y técnico. 
Sin embargo, se saben pocas cosas acerca de los microprocesos institucionales que intervienen en la alineación de las lógicas. ¿Cómo observarán, interpretarán y abordarán los directivos de las organizaciones públicas el comportamiento de sus homólogos del sector privado? En concreto, tenemos una comprensión limitada del proceso a través del cual se refutan y se modifican las suposiciones que definen las lógicas (Suddaby & Greenwood, 2005: 36). En este punto no podemos sino proporcionar algunos conceptos sensibilizadores para comprender cómo puede producirse la alineación de las lógicas. En nuestro estudio abordamos esta cuestión de manera inductiva, utilizando conceptos sensibilizadores como justificación, intensificación, orientación e interpretación. 
Las redes público-privadas en la práctica: lecciones de un proyecto de desarrollo de un nuevo producto militar
Ilustraremos de qué modo las lógicas de acción que guían a los participantes en un proyecto influyen sobre la cooperación de la red, y lo haremos recurriendo a algunas observaciones y reflexiones preliminares sobre un estudio de caso que estamos desarrollando en la actualidad. Dicho estudio de caso implica un partenariado de los ministerios de Defensa de cuatro países europeos y un consorcio privado, que se encarga de diseñar, desarrollar y sacar al mercado un nuevo helicóptero militar para las Fuerzas Armadas de los países implicados y otros clientes adicionales. A pesar de que hay que manejar con precaución estas conclusiones preliminares —hasta el momento podemos basarnos en material de archivo y en doce entrevistas que hemos realizado con oficiales del programa del Ministerio de Defensa de uno de los países participantes—, ya hemos podido percibir algunas diferencias en las lógicas de acción. 
Lógicas públicas y lógicas privadas. En primer lugar, nuestro estudio ha confirmado importantes diferencias entre las organizaciones públicas y las organizaciones privadas. En el caso de los socios privados prevalece la motivación de obtener beneficios, especialmente desde que algunas de las empresas están teniendo problemas considerables de liquidez como consecuencia de demoras en otros programas de desarrollo. Mientras al ministerio de Defensa le preocupa la entrega del proyecto en el momento oportuno (que ya lleva un retraso considerable), el consorcio está vendiendo el helicóptero a países exportadores, que actualmente están comprando el producto estándar disponible. Es posible que surjan tensiones, ya que los ministerios de Defensa de los países fundadores ya han pagado los costes de desarrollo del helicóptero, con lo cual se ha creado una especie de efecto de bloqueo que les impide abandonar el proyecto, al tiempo que los países exportadores generan ingresos inmediatos.
 
Lógicas nacionales. En segundo lugar, el contraste entre las lógicas de acción pública y las lógicas de acción privada parece estar mediatizado por las lógicas nacionales (las cuales proporcionan los principios organizativos relativos a las relaciones entre el estado y el sector). En este sentido, los economistas políticos dividen a menudo las economías occidentales en la dicotomía de economías liberales de mercado y economías coordinadas de mercado. Para algunos ministerios de Defensa, la comercialización del helicóptero a las Fuerzas Armadas de otros países es una cosa no deseable. Sin embargo, otros ministerios de Defensa pueden aprobar, cuando no incluso estimular, esta actividad. Algunos ministerios de Defensa están ante todo interesados en sentar las bases para la creación de un sector europeo de la defensa y en la protección de su propia base industrial de defensa. En cambio, otros países han intentado distanciarse más de su base industrial de defensa. En ocasiones, estos distintos enfoques que representan lógicas distintas producen tensiones. 
Lógicas internas de las organizaciones. En tercer lugar, también existen diferencias importantes en las relaciones entre medios y fin de los actores que resultan de su posición jerárquica dentro de su propia organización (en nuestro caso, el ministerio de Defensa). En especial, el modo en que los políticos y los altos oficiales abordan los objetivos y los problemas del proyecto puede diferir de los marcos medios-fin de los oficiales del programa, responsables de la gestión diaria del proyecto. Para los niveles de alta dirección, determinados problemas del proyecto se consideran desde la perspectiva de la política internacional y del intercambio de favores en el marco de unas relaciones de alto nivel duraderas. Los políticos y los altos oficiales pasan por alto distintas cuestiones y proyectos internacionales. Prestar apoyo a un país sobre un punto de vista concreto en un proyecto de red público-privada puede traducirse en el apoyo de dicho país en otro proyecto o cuestión. A los oficiales del programa, que operan a un nivel medio de dirección, les preocupa más, por otra parte, finalizar el proyecto con arreglo al presupuesto, al calendario y a las especificaciones del producto establecidos. Ello es similar a las conclusiones a las que han llegado Bacharach, Bamberger & Mundell (1995: 471), que distinguen entre lógicas de justificación estratégicas y lógicas de justificación tácticas. Las lógicas estratégicas comportan un enfoque “basado en los fines”, mientras que las lógicas tácticas expresan un enfoque “basado en los medios”. Por consiguiente, pueden surgir tensiones a través de las distintas capas organizativas que deben ser objeto de atención.
 
Habilidades necesarias para comprender y dirigir redes público-privadas
Por tanto, ¿cómo se las arreglan los actores de la cooperación público-privada para alinear sus lógicas de acción de manera que resulte posible llevar a cabo una acción colectiva decidida? Si bien la literatura nos dice relativamente pocas cosas acerca de cómo puede producirse dicha alineación, hemos ilustrado nuestras ideas con algunas observaciones y reflexiones sobre un estudio de caso de una red público-privada responsable de desarrollar, producir y sacar al mercado un helicóptero militar. Estudiar las redes público-privadas a través de la noción de lógicas de acción constituye un prometedor ámbito de investigación. Y que no sólo abarca la cultura, la política y la estructura en un único concepto (Reay & Hinings, 2005), sino que restaura así mismo el interés por el contenido de los significados, los símbolos y las prácticas. Ello debe permitir comprender mejor las complejidades de las operaciones de las redes público-privadas que resultan de sistemas de valores parcialmente distintos. A los profesionales, nuestro estudio les proporcionará una visión detallada de las lógicas asociadas a los distintos roles, organizaciones y nacionalidades, así como a los procesos y tensiones provocados por estas distintas lógicas. Las organizaciones pueden de este modo desarrollar las habilidades vinculadas a los roles, y pueden así mismo anticiparse a las conductas de las organizaciones con las que forman la red e incrementar su influencia sobre la orientación y sobre el nivel de los resultados de la red público-privada.
 
Daniel J.W.B. Uiterwijk es estudiante de doctorado en la Netherlands Defense Academy y la Universidad de Tilburg. Ha cursado el máster en Estudios de Organización en la Universidad de Tilburg. Su investigación se centra en la coordinación y la cooperación en las relaciones entre organizaciones. Su dirección electrónica de contacto es djwb.uiterwijk@nlda.nl (autor correspondiente). J. Ivar Kappert es estudiante de doctorado en la Netherlands Defense Academy y la Universidad de Tilburg. Ha cursado un master en Estudios Empresariales en la Universidad a Distancia de los Países Bajos. Su investigación se centra en la coordinación y la cooperación en las relaciones entre organizaciones. Su dirección electrónica de contacto es ji.kappert@nlda.nl. Paul C. van Fenema es profesor asociado en la Netherlands Defense Academy, en los Países Bajos. Es doctor en Administración de Empresas por la Universidad Erasmus, en los Países Bajos, y ha ocupado distintos cargos en la Rotterdam School of Management de la Universidad Erasmus y en la Universidad Internacional de Florida. Su investigación se centra en la coordinación y la gestión del conocimiento en las organizaciones globales y en las organizaciones de alta fiabilidad. Su dirección electrónica de contacto es pc.v.fenema@nlda.nl. 
Los profesionales y los académicos interesados en este estudio que puedan estar trabajando en este ámbito están invitados a ponerse en contacto con los autores.
La Netherlands Defense Academy (www.nlda.nl) ofrece programas académicos y de educación militar para el Ministerio de Defensa de los Países Bajos. Apoyada por un completo programa de investigación académica, ha desarrollado un elaborado sistema de cursos de competencias específicas y de carrera profesional para preparar tanto al personal militar como al personal civil para un rendimiento efectivo en los niveles medio y superior de la organización de Defensa y en los staffs internacionales.
Vía: www.esade.es 
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