En el Día Internacional para la Reducción de los Desastres, funcionarios de distintas agencias de la ONU reunidos en la capital mexicana concluyeron que la región debe adoptar técnicas de atención para poblaciones específicas como los pobres, marginados e indígenas.

América Latina mantiene una “alta vulnerabilidad” ante los desastres naturales, pero las muertes por esos eventos vienen disminuyendo sistemáticamente gracias a un enfoque preventivo de las autoridades, sostuvieron este miércoles funcionarios de Naciones Unidas.

En el Día Internacional para la Reducción de los Desastres, funcionarios de distintas agencias de la ONU en la capital mexicana concluyeron que la región debe adoptar técnicas de atención para poblaciones específicas como los pobres, marginados e indígenas.

El director de Evaluación Socioeconómica de Desastres de la Comisión Económica para América latina y el Caribe (Cepal) en México, Ricardo Zapata, señaló que en 2006 el impacto monetario de los desastres en la región estuvo entre 1.600 y 2.000 millones de dólares.

El experto enfatizó que la cifra de muertes por estos fenómenos disminuye “sistemáticamente”, pero los efectos económicos aumentan “exponencialmente”.

Recordó que mientras en el periodo 1960-1969 se produjeron unas 2.500 muertes y pérdidas económicas de unos 80 millones de dólares por desastres en América Latina, entre 1990 y 1999 murieron sólo unas 130 personas, pero el impacto financiero aumentó a unos 640 millones de dólares.

A su juicio, el descenso en pérdidas humanas se debe a que Protección Civil en los países cada vez invierte más recursos en la gestión de catástrofes y en los sistemas de vigilancia y alerta, para pasar de un sistema “reactivo” a uno “preventivo”.

Por otra parte, el oficial a cargo de la sede subregional de la Cepal, Jorge Máttar, destacó que cuando un país sufre un desastre natural “el crecimiento económico se ve afectado y a su vez (…) los servicios ambientales sufren y se generan además efectos adversos sobre el tejido social y la cultura de los pueblos”.

Las secuelas de los desastres se prolongan más allá del corto plazo y “a veces provocan cambios irreversibles”, advirtió el representante chileno de Cepal.

Según datos de esta organización en los últimos 35 años los desastres en la región afectaron a 200 millones de personas, causaron unos 250.000 muertos y dejaron pérdidas de miles de millones de dólares.

Finalmente, el representante del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en México, Thierry Lemaresquier, aseveró que terremotos, inundaciones, sequías, huracanes y lluvias afectan de manera “diferenciada” a la población, especialmente a pueblos indígenas, niños y niñas, por lo que las estrategias en la región hacia los afectados deben tener un enfoque de “atención específica”.

A su juicio, los gobiernos deben enfocar sus esfuerzos en los proyectos de desarrollo de infraestructura y prevención que reduzcan la vulnerabilidad de los desastres, porque la inversión para la reconstrucción de poblaciones afectadas la “supera con creces”.

Vía: www.elmostrador.cl

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