En DW-WORLD, el constitucionalista colombiano Manuel José Cepeda explica cómo es que, a pesar de las amenazas de la guerrilla, el paramilitarismo y el narcotráfico, Colombia no se ha desmoronado, al contrario.

Colombia se precia de ser una de las democracias más antiguas de América. ¿Pero qué tanta democracia practica y qué tan demócratas son los colombianos?

 

En 2010 la historia constitucional colombiana cumplirá 200 años de historia. Casi dos siglos de una democracia en continua construcción… y asedio. Los embates más fuertes contra las instituciones democráticas en los últimos 50 años los ha provocado un conflicto interno, alimentado por el narcotráfico, que rebasa las dimensiones conocidas en América Latina y no tiene parangón en el mundo: guerrillas de ultra-izquierda y paramilitares de ultra-derecha que se financian del tráfico de estupefacientes y el secuestro y unas fuerzas militares que aún no logran establecer la soberanía en todo el territorio nacional porque no son ni tan efectivas ni tan honradas como un Estado de Derecho lo exige.

 

El drama de más de dos millones de desplazados, más de 3.000 secuestrados y miles de desaparecidos o mutilados en los campos minados por las guerrillas de las FARC y ELN serían suficientes para hacer colapsar un Estado. ¿Cómo es que Colombia ha logrado sobrevivir?, ¿Qué han hecho los colombianos para evitar que su país pase a engrosar la lista de los Estados fallidos?

 

Las respuestas parecen estar en el marcado espíritu constitucionalista de la mayoría de colombianos que ha evitado la instauración de aquellas abominables dictaduras de derecha e izquierda que han golpeado a América Latina.

 

Alemania ha jugado y juega un papel importante en el fortalecimiento y desarrollo de la democracia colombiana. Colombia es hoy  un “Estado social de Derecho”, inspirado en parte, en la experiencia alemana. Pero también en el perfeccionamiento de figuras jurídicas  como la llamada tutela que otorga al ciudadano común un inmenso y efectivo poder de apelación se ha contado con la coparticipación alemana.

 

Gracias a la tutela hoy los colombianos de a pie tienen un instrumento práctico para luchar por sus derechos legítimos y han logrado, en efecto, más equidad, mejor atención social y de salud y más democracia.

 

La columna vertebral de los logros democráticos en Colombia ha sido la Corte Constitucional que, amparada en la Carta Magna de 1991, apuntala los hilos de la maraña que parece ser la sociedad colombiana y libra las batallas en la defensa del Estado social de Derecho que, a pesar de todas las imperfecciones y los inmensos desafíos, es también Colombia. ¿La otra Colombia? No, en realidad, la misma Colombia.

 

Deutsche Welle, interesada en profundizar sobre el “fenómeno Colombia”, invitó a sus estudios a Manuel José Cepeda, uno de los constitucionalistas más renombrados de América Latina.

 

DW-WORLD habló con Cepeda, también uno de los gestores de la “evolución democrática” colombiana y ex presidente de la misma Corte Constitucional.

 

Los invitamos a escuchar la entrevista completa y a expresar sus propias opiniones sobre el estado de la democracia colombiana y de otros países latinoamericanos. Interesante sería también saber qué sabe Vd. sobre la democracia y el Estado alemanes, en la teoría y la práctica.

 

Manuel José Cepeda:

 

Presidente, Corte Constitucional (Junio 2005 – Abril 2006). Magistrado, Corte Constitucional (2001-2009). Fue Decano de la Facultad de Derecho – Universidad de los Andes (1996-2000), donde ha sido profesor por muchos años. Consejero Presidencial Presidente César Gaviria Trujillo para la Asamblea Constituyente y, luego, para el desarrollo de la nueva Constitución (1990-1993) y, antes, Asesor Presidencial del Presidente Virgilio Barco (1987-1990). Embajador de Colombia ante la UNESCO (1993-1995) y, luego, ante la Confederación Helvética (1995-1996). Ha escrito varios libros de derecho constitucional, en especial  sobre derechos fundamentales, sobre el constitucionalismo democrático y sobre la defensa judicial de la supremacía de la Constitución. Abogado, 1986 (Magna Cum Laude), Universidad de los Andes. Master of Laws,  1987, Harvard Law School. En 1993 fue condecorado con la Cruz de Boyacá, en el grado de gran cruz, por su trabajo en el proceso constituyente de 1991. En 1994 recibió un reconocimiento internacional de la revista TIME.

 

Vía: www.dw-world.de

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