Según el acuerdo, ambos países establecen un área de libre comercio con diversas listas de eliminación arancelaria, que se dividen en eliminación inmediata hasta los 15 años.

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El instrumento fija una serie de criterios para la calificación de operaciones que no confieren origen; de envases y materiales de empaque para la venta al por menor, y, contenedores y materiales de embalaje para embarque.

Según el acuerdo, Chile y Japón establecen un área de libre comercio con diversas listas de eliminación arancelaria, que se dividen en eliminación inmediata, a 5, 7, 10, 12 y 15 años.

Algunos de los productos más importantes que quedaron en lista de desgravación inmediata son las frambuesas, paltas, pasas y ciruelas, vino a granel, aceite de pescado, ferromolibdeno, textiles y confecciones.

Se establecen tres criterios fundamentales para que las mercaderías adquieran el carácter de originarias: totalmente obtenidas, cambio de clasificación arancelaria y valor de contenido regional.

Por otra parte, se crea un comité de procedimientos aduaneros y se incorporan normas de protección que garantizan al inversionista extranjero un trato no discriminatorio.

El acuerdo también contiene disposiciones que definen y regulan la expropiación; la solución de controversias; el comercio transfronterizo de servicios; los servicios financieros; la entrada temporal de personas de negocios; las compras públicas; la propiedad intelectual; la competencia y el mejoramiento del ámbito de negocios.

Por último, el texto precisa que ambos países suscribieron un acuerdo de implementación que norma materias de cooperación e intercambio de información relacionados con la pesca y productos pesqueros y con asuntos aduaneros, tales como, la promoción del uso de las tecnologías de la información y en el tráfico ilícito de mercancías.

Celebran aprobación

El ministro de Relaciones Exteriores, Alejandro Foxley, destacó que “con este TLC consolidaremos aún más la intensa actividad que hará de Chile un puente entre Asia-Pacífico y América Latina”.

“Todo esto es coherente con la prioridad del Gobierno de mejorar la capacidad de la economía chilena para competir en los mercados globales y particularmente en la región asiática”, enfatizó, en referencia a los convenios con Corea del Sur, China e India.

Según cifras gubernamentales, el tratado permitirá ampliar y diversificar las exportaciones chilenas hacia la segunda economía mundial, que durante el 2006 llegaron a US$ 6.374,10 millones.

El informe que acompaña a este acuerdo recuerda que el año 2006 Chile tuvo un intercambio comercial con Japón de 7.524 millones de dólares, con un superávit en la balanza comercial que alcanza los 5.224 millones de dólares, ubicándose como el tercer socio comercial, por detrás de Estados Unidos y China.

Tras la aprobación, el jefe de la Bancada de Diputados del PPD, Jaime Quintana, afirmó que se trata de una iniciativa relevante para el país porque Japón es la segunda economía de importancia en el mundo y uno de los principales receptores de las exportaciones chilenas.

“Con este tratado, Chile ha logrado establecer acuerdos con las cuatro principales economías del mundo y va a tener, a partir de este acuerdo, acceso al 85% del mercado mundial”, dijo el parlamentario.

Quintana comentó que si bien el propio ministro de Relaciones Exteriores, Alejandro Foxley, reconoció que este acuerdo “no es perfecto” –destacó- “que más del 80 por ciento de los productos exportados van a entrar a Japón, el 70% lo hará con arancel cero”.

El legislador resaltó además que el TLC con Japón tendrá impacto en la producción, las exportaciones y el trabajo en Chile, estimándose que 50 mil empleos se crearían de manera adicional como consecuencia de este tratado.

No obstante, Quintana también manifestó su preocupación por la situación del sector lechero pues debido al carácter restrictivo de la economía nipona quedó excluido del tratado, aspecto que quedó sujeto a revisión en dos años más.

“Nosotros quisiéramos pedir al ministro (Foxley) que nos apliquemos como país en este tema porque es relevante constatar una vez más que los sectores agropecuarios siguen haciendo la pérdida con estos tratados. Probablemente no ocurra eso, pero como no existen los instrumentos adecuados de fomento para este sector en el país, será difícil para muchos productores tener acceder a este mercado. Con todo, sin embargo, es un acuerdo de complementación económica tremendamente favorable”, sostuvo.

Por su parte, el diputado Enrique Jaramillo, uno de los parlamentarios que votó en contra, señaló que “aunque reconoce lo positivo del tratado”, espera hacer un llamado a los negociadores acerca de la necesidad de incorporar en futuras negociaciones los productos tradicionales de la zona sur, “de manera de incorporar a todas las ramas de la economía y no transformar estos tratados en la repetición constante de esquemas preestablecidos en textos anteriores”, concluyó.Vía: http://www.elmostrador.cl

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