Shinzo Abe cuenta con la llamada “Condi Rice” nipona para oxigenar su gobierno, con miras a las próximas legislativas.

Debido a que su popularidad anda por los suelos, su gabinete está sumido en la desorganización y el yen tiende al colapso, el Primer Ministro japonés, Shinzo Abe, empezó esta semana a hacer campaña para las elecciones parlamentarias del 29 de julio, que podrían poner fin a su carrera política.

Éstos son tiempos malos para Abe y la agenda reformista de su predecesor, Junichiro Koizumi.

Sin embargo, la suerte y una “metida de pata” nuclear pueden, quizás, haber proporcionado a Abe la única arma secreta que puede asegurar su carrera: Yuriko Koike, apodada la “Condi Rice de Japón” (en referencia a la secretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice).

Koike, quien habla árabe fluido y fue mujer “ancla” en la TV, fue designada el martes ministra de Defensa, la primera mujer que asume el cargo en Japón.

El ex ministro de Defensa, Fumio Kyuma, renunció después de que su justificación de los bombardeos nucleares en Hiroshima y Nagasaki generaran alta indignación pública.

Polémica y respetada

Polémica desde que entró a la política hace 15 años, Koike, de 54 años, ha revoloteado entre los partidos y se ha movido ideológicamente entre militaristas y pacifistas en temas que implican desde Norcorea hasta Irak.

Algunos la respetan como una figura de peso en relaciones exteriores, pero otros creen que es frívola y políticamente inmadura. Por eso la apodan “wataridori” o ave migratoria. Algunos creen que puede ser Premier algún día, otros se ríen de esa idea.

El nombramiento de Koike por parte de Abe plantea muchas interrogantes. Es amiga declarada de Taiwán, cuando el éxito político más visible de Abe ha sido recomponer las deterioradas relaciones con China.

Koike es famosa como excelente relacionadora pública del Foro Económico Mundial en Davos, pero también está vinculada con grupos en Japón que están escribiendo de nuevo los textos escolares que disimulan las atrocidades cometidas en la II Guerra Mundial.

No obstante, incluso sus enemigos políticos aceptan que su llegada al gabinete de Abe a último minuto puede ser la medicina que el Partido Liberal Democrático (PLD) necesita para una campaña desesperada.

Mizuho Fukushima, líder del Partido Social Demócrata, dijo que Koike puede ayudar al PLD porque “sabe manejar a la prensa y el electorado piensa en las mujeres políticas como personas honestas y libres de escándalos financieros”. Pero, a su juicio, “Abe sólo quiere engañar al electorado con su presencia”.

La ministra se hizo famosa en Japón como la mujer “ancla” de un popular noticiero económico en televisión antes de ser elegida para el Parlamento en 1992.

Ella fue una de las llamadas “candidatas asesinas” del entonces Premier Junichiro Koizumi: glamorosas políticas enemigas de la vieja guardia masculina de su propio partido. Pero la lucha por cambiar el curso de los acontecimientos no será fácil.

Muchos parlamentarios, entre los que se incluye una extensa facción al interior del PLD, creen que el panorama para el Premier es sombrío. De acuerdo a estos indicios, los medios de comunicación ya han empezado a utilizar el término “era post Abe”, mientras una serie de expertos predicen que ésta podría empezar en agosto.

Escándalo y baja popularidad

El diario conservador “Yomiuri Shimbun” publicó ayer un sondeo que revela que sólo el 32% de los ciudadanos apoya a Abe, cifra que podría bajar aún más ante la indignación que ha causado la pérdida del registro de pensiones de 50 millones de japoneses a raíz de un error informático ocurrido en 1997. Si bien el origen del problema no se sitúa en la legislatura de Abe, el Premier tendrá que lidiar con el tema y, de hecho, ya se comprometió ante la Dieta (legislativo) a cotejar los expedientes afectados en menos de un año y a crear las instancias que ayuden a los contribuyentes a demostrar su nexo con el dinero aportado.

Vía: www.elmercurio.com

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