Alemania encabeza a partir de este viernes una ofensiva diplomática para destrabar la adopción de una Constitución a nivel europeo. Pero preocupa la posición de Polonia, miembro reciente del bloque comunitario.

 

Este viernes, la canciller alemana, Angela Merkel, se reunió con el primer ministro de Holanda, Jan Peter Balkenende. No fue un encuentro protocolario, bilateral o exclusivo. En la mesa de negociaciones comenzaba a saldarse una cuenta añeja con los llamados “enemigos de la Constitución Europea”.

 

De hecho, el diálogo Merkel-Balkenende fue el primero de una serie que comenzó este viernes, y que continuará todo el fin de semana. El objetivo es llegar con el mayor consenso posible a la cumbre del Consejo de Europa, a realizarse la semana próxima en Bruselas. Como se recordará, Holanda fue uno de los países cuya población rechazó en 2005, y referendum, la adopción de una Constitución a nivel europeo.

 

Polonia, en la mira

 

Pero el rechazo a la Constitución europea, o por lo menos a la forma en que está planteada, tiene hoy otros frentes más inciertos. Caso particular es el de Polonia, flamante miembro de la Unión Europea que no parece dispuesto a perder tiempo alguno en la conquista de mayor influencia en el bloque.

 

La manzana de la discordia, al parecer, es el sistema que el documento plantea para la toma de decisiones. El proyecto de Constitución prevé que se aprueben medidas con la venia del 55 por ciento de los Estados miembros, que representen como mínimo al 65 por ciento de la población de la Unión Europea.


Polonia argumenta que tal mecanismo le perjudica. “No veo motivos para que sea Polonia la que soporte las pérdidas más graves”, dijo este viernes el presidente polaco, Lech Kaczynski.

 

El gobierno de Varsovia propone, en cambio, adoptar una fórmula que tome en cuenta no sólo la cantidad de población sino también la extensión territorial de cada país. Tal propuesta fue apoyada ya por el parlamento nacional, y se ha convertido en directriz de la política exterior polaca.

 

Zapatero interviene

 

Tal posición es tan vehemente, que el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, se trasladó a Varsovia este viernes para pedirle a los hermanos Lech y Jaroslaw Kaczynski, presidente y primer ministro de Polonia, que “miren hacia adelante”.

 

Antes, en Berlín, Zapatero y Merkel habían hecho un llamado dirigido a Polonia a fin de aprovechar “la posibilidad de dar un buen paso hacia adelante” en el proceso constitucional que se vio interrumpido durante años tras el rechazo de la población en Holanda y otros países.

 

“No pongamos en riesgo a Europa”

 

Por si todo esto fuera poco, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, también hizo un llamamiento directo a que Polonia se abstenga de seguir bloqueando las reformas necesarias en la Unión Europea.

 

“Por favor, no pongan a Europa en riesgo. Necesitamos un acuerdo que dé alas nuevas a nuestra política”, dijo el representante comunitario al periódico alemán Süddeutsche Zeitung.

 

Según se ven las cosas, el proyecto de Constitución Europea depende de uno de los miembros más recientes.

 

Lo malo, para los políticos europeos, es que un eventual bloqueo polaco desgastaría aún más este proceso político fundamental para el bloque comunitario. Lo bueno es que, si eso sucede, tienen claro desde ahora a quién habrán de responsabilizar.

Vía: www.dw-world.de

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