Nicolás Sarkozy ha logrado la entrada al Elíseo. ¿Cómo se ve su triunfo desde Berlín, Washington, Bruselas o Turquía?

Los franceses han elegido: el conservador Nicolás Sarkozy será los próximos 5 años número uno en el Elíseo. Aunque el próximo mandatario de Francia ha formado parte del gobierno saliente y es líder de la conservadora Unión por un Movimiento Popular (UMP) -el partido del saliente presidente Jacques Chirac- Sarkozy ha sabido desembarazarse de él durante la campaña y llega al poder con una imagen de cambio y reforma.  

 

Berlín satisfecha

 

De Francia, por ser una de las piedras angulares de la Unión Europea -aparte es el primer país en tamaño y el segundo en cuanto a población- es mucho lo que se espera en un momento crucial para el futuro funcionamiento de un club europeo de los 27. De “maravilloso triunfo electoral” lo calificó la canciller alemana, la también conservadora Angela Merkel, quien anunció que ya ha hablado con su futuro homólogo sobre cómo proseguir con la cooperación germano-francesa, el “motor europeo”.

 

Bruselas esperanzada

 

El primer viaje de Nicolás Sarkozy como presidente de  Francia será precisamente a Berlín. En junio, antes de que culmine la presidencia europea rotativa de Alemania, la canciller Merkel pretende formalizar una propuesta de salvación de la Constitución Europea, el asunto que urge solucionar y que ha estado crepitando por lo bajo desde que los franceses en un referéndum con su no pararan el proceso. Que él no someterá el asunto de la aprobación de la Constitución de nuevo a un referéndum, anunció tajantemente durante la campaña. En vez de ello, Sarkozy comenzó a hablar de la vía de un mini acuerdo.

 

“¿Qué es eso?”, se preguntaba Martin Schulz, líder de los socialistas en el Parlamento Europeo durante una entrevista a la emisora Deutschlandfunk, “¿es un tranquilizante para Francia? La realidad es probablemente que Francia esté dispuesta a hacer lo que haya que hacer, es decir las amplias reformas institucionales y conceptuales de la Unión Europea. Tengo la impresión de que hacia el interior de Francia se envía una señal y en Bruselas y Estrasburgo se hace lo que tenemos que hacer, es decir configurar este Club de los 27 de una manera eficiente, de tal manera que los temas como el cambio climático, por ejemplo, de verdad puedan ser acometidos”.   Por su parte, el parlamentario europeo conservador Elmar Brok vaticina que el triunfo de Sarkozy aumenta ostensiblemente las probabilidades de la canciller Merkel de lograr un mandato razonable en el proceso constitucional.

 

Intranquilidad turca

 

Sus promesas de reformas, de un retorno a los valores tradicionales de Francia y de una mano dura con la inmigración le han abierto a Sarkozy las puertas del Elíseo. Sin embargo, debido a que de las elecciones parlamentarias del 10 de junio depende su mayoría en la cámara de representantes, tanto los unos como los otros se encuentran todavía en campaña. Así, lo que en realidad pretende cuando anuncia que se opone a la entrada de Turquía a la UE,  todavía está por verse. Por ello, el primer ministro turco, Tayyip Erdogan, expresó más una esperanza que una felicitación: ojalá que los enunciados electorales de Monsieur Sarkozy no se reflejen en las relaciones bilaterales.

 

Washington tranquilo

 

Con respecto a Estados Unidos, durante su campaña el presidente electo logró desmarcarse de la política del gobierno anterior. Apartándose de la clara confrontación con Washington, el ex ministro del Interior pretende  renovar las relaciones trasatlánticas siendo “un socio crítico de Estados Unidos”. Después del resquebrajamiento en las relaciones con el presidente Jacques Chirac, en el contexto de la invasión a Irak, este anuncio se escucha como bálsamo para el “pato cojo” que es ahora el presidente George W. Bush; éste lo felicitó y se alegra de su victoria y de cooperar con él, anunció un vocero de la Casa Blanca.

 

Viejos y nuevos compañeros

 

Según analistas, a la Berlín de Merkel tanto esta postura de un Sarkozy claramente pro Estados Unidos como su curso reformista o su misma distancia hacia Turquía no le viene nada mal. Es más, aparte de ser compañeros de filas, la relación de ambos data ya de algunos años. “Es bueno que no se tengan que tantear primero, sino que puedan comenzar a trabajar enseguida”, declaró el también conservador Andreas Schockenhoff, líder del grupo parlamentario franco-germano.

 

En resumen, Francia ha elegido a Nicolás Sarkozy  y un nuevo capítulo presidencial se abre, aunque aún no del todo. Francia sigue en campaña electoral hasta junio. Hasta eso, vaticina Stefan Simons en Der Spiegel en su versión digital, “se mostrará discreto y comprensivo” y su verdadero rostro saldrá después.  Sea éste como fuere, las cúpulas de Berlín  y Washington no pueden ocultar su satisfacción. En cuanto a Bruselas y el proyecto europeo, dado la disparidad de campaña electoral y realidad, cabe la esperanza expresada por los diversos líderes europeos, la de un nuevo impulso.

Vía: www.dw-world.de

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