Souhayr Belhassen, de 63 años, comenzó su compromiso el 1967, cuando la comunidad judía de Túnez fue víctima de violencias en una jornada de revueltas provocada por el estallido de “la guerra de los seis días”.

 Imagen: http://www.protectionline.org

La activista tunecina Souhayr Belhassen ha sido elegida presidenta de la Federación Internacional de Ligas de Derechos Humanos (FIDH), que por primera vez es presidida por una mujer.

Belhassen, de 63 años, fue elegida al frente de la FIDH en el congreso celebrado por la organización en Lisboa esta semana.

“Mujer del mundo árabe-musulmán, donde la cultura y las tradiciones amordazan a las mujeres y frenan su emancipación, vivo hoy mi elección como la culminación de una trayectoria y como un reconocimiento, porque la presencia de una mujer en la presidencia de la FIDH reviste una importancia capital”, afirmó Belhassen.

Entre los vicepresidentes elegidos en el congreso se encuentran Soraya Gutiérrez Arguello, de la Corporación Colectivo de Abogados “José Alvear Restrepo” (Colombia), Vilma Nuñez de Escorcia, del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CNDH) y el argentino Juan Carlos Capurro.

También están la marroquí Amina Bouayach, de la Organización de Derechos Humanos de Marruecos, la mauritana Fatimata Mbaye y la malasia Cynthia Gabriel, además de activistas de Palestina, Zimbabue, República Democrática de Congo, Irán, Turquía, Bielorrusia, Irlanda, Bélgica y Estados Unidos.

El compromiso de Belhassen con la lucha por los derechos humanos se remonta al 5 de junio de 1967, cuando la comunidad judía de Túnez fue víctima de violencias en una jornada de revueltas provocada por el estallido de “la guerra de los seis días” en Medio Oriente.

Periodista de formación, ex estudiante de Ciencias Políticas en París y autora de varios libros, llevó a cabo en el seno de la Liga Tunecina de Derechos Humanos una campaña para salvar de la horca a 18 jóvenes condenados por haber participado en las llamadas revueltas del pan en enero de 1984.

Expulsada de Túnez tras denunciar en 1993 el silencio del régimen tunecino ante la situación en Argelia, su exilio duró cinco años, hasta que, de regreso a su país, fundó un semanario cultural, “7sur7”, que quebró poco después, aparentemente como resultado de una acción del régimen contra su financiación.

En noviembre de 2000, Belhassen asume la vicepresidencia de la Liga Tunecina de Derechos Humanos y, cuatro años después, en el Congreso de Quito integra el buró internacional de la FIDH, de la que coordina el grupo de acción por el derecho de las mujeres.

Vía: www.elmostrador.cl 

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