Santiago, Chile. Intervino ante casi 700 funcionarios para anticipar sus principales metas y rayar la cancha a sus subordinados: Habrá “ajustes menores”, pero se harán sobre todo llenando vacantes.

Fortalecer la institucionalidad, retener a los mejores y terminar con el secretismo, entre sus primeras prioridades.

Las bromas sobre su sueldo y las referencias a su cercanía con el Opus Dei sacaron más de una sonrisa entre la numerosa concurrencia.

Comenzó con tímidos aplausos y se despidió con estruendo. Y es que ayer el nuevo contralor, Ramiro Mendoza, rayó la cancha de lo que será su gestión durante los siguientes ocho años a los casi 700 funcionarios que repletaron el hall central de la entidad, más decenas que -a través de videoconferencia- lo siguieron en las oficinas regionales a lo largo del país.

Su primer contacto directo con quienes dirigirá -que fue reconstruido por «La Segunda»- fue la instancia en que detalló sus principales criterios de gestión, la filosofía frontal para enfrentar los problemas y donde también hubo espacio para diversas salidas de libreto… Como cuando confesó ante la audiencia que, cuando supo el sueldo que ganaría, no le cupo duda de que no sería una tarea fácil.

Según personas que presenciaron el masivo encuentro, antes de dar a conocer lo que serán los grandes lineamientos de su gestión -prometió confeccionar un documento por escrito con ellos-, se presentó como “ser humano”.

Sus cartas iniciales: el ser “sumamente” republicano, entendiendo por tal una persona con la convicción de que se trata de un sistema en que gobernante y gobernados están bajo el derecho y nadie está sobre la ley. En la misma línea, reconoció que el país avanza “a pasos agigantados” hacia el desarrollo, pero por lo mismo surgen elementos de “frustración e incolaboración”.

Las referencias al Opus Dei, al silicio… y al trabajo duro

En su presentación, Mendoza abordó las críticas que recibió por sectores de izquierda debido a su cercanía con “la Obra”: Les relató a los funcionarios que se formó en colegios laicos por decisión de su padre “completamente ateo” -habría sido la descripción que dio-, y así, con plena libertad, se acercó a la fe.

“Se dijo que era hijo del Opus Dei, se dijo que iba a llegar con silicio… Lo más cercano al silicio será la tortura del trabajo duro”, fue una de las frases que más impactaron a la audiencia, y con la que -cuentan los presentes- asomaron las primeras sonrisas, que luego se repetirían de tanto en tanto.

Tras ello, les repitió una y otra vez: “El hombre es libre”, recalcando que la creencia en Dios es decisión de cada uno y asunto en que no se meterá, pues profesionalmente pedirá trabajo serio y compromiso.

Y haciendo alusión a críticas oficialistas que lo motejaron de cercano a la derecha, dicen que respondió que “me dijeron que venía como Sergio Fernández, a quien no quiero criticar, pero yo tengo otro norte”.

Primera meta, más protagonismo

Mendoza se quejó de la pérdida de protagonismo que habría sufrido la Contraloría desde mediados de los 70… Dicen que usó palabras como se vino abajo o fue menos percibida en esa época. Y -haciendo gala de un conocimiento al dedillo de las distintas etapas del derecho administrativo, el cual ejerce en la Universidad Católica- explicó que este proceso se asocia con un fallo de la Corte de Apelaciones, la cual aceptó un caso que le competía al organismo contralor… y a partir de entonces quedó una suerte de “jurisprudencia”. Pero como esa corte no era especialista en temas de administración, “hizo la pega más o menos no más”, agregó.

Tras ello, y con su audiencia totalmente cautiva, enunció su primer «macro objetivo»: “El rol es lograr el refortalecimiento institucional”.

No obstante, precisó que no es una tarea nueva y que iniciativas interesantes han sido implementadas. Quienes presenciaron el discurso, sostienen que en ese momento Mendoza comenzó a usar cada vez más frecuentemente el plural en primera persona -en referencia al equipo presente en la asamblea-, sobre todo cuando alegó el desconocimiento de la ciudadanía sobre el actuar de la entidad (“nos pegan harto” por esa ignorancia, fue su reclamo).

Segunda meta: Buscando incentivos

El contralor también reconoció que personal de la institución vive un éxodo hacia el mundo privado. Habría sostenido que la entidad forma especialistas “y se los llevan”. En ese momento del discurso hizo una pausa, que precedería su segundo postulado:

“Tenemos que tener la creatividad para generar los incentivos necesarios para que la persona quiera quedarse aquí contenta”.

La primera dificultad, el sueldo

El nuevo contralor señaló que esperaba llegar a conocerlos a todos, incluyendo al personal de regiones.

Recalcando esa actitud participativa, les indicó que creía mucho en la transversalidad de las decisiones.

Agregó que sabe que la tarea es ardua, pues -en una salida que nuevamente generó risas- desde que conoció cuánto iba a ganar en el cargo supo que no sería fácil.

Según algunos siguió más allá con las bromas: Fue como lo de la mamá de Lagos, cuando al ser nombrado le dijo «pero en qué te metiste y ahora ¿cómo vas a salir de eso?», habría dicho.

Encendiendo la mística de la institución

Mendoza dedicó gran parte de su intervención a las relaciones con otros organismos del Estado, con ciertas miradas críticas sin disimular su descontento con algunos de ellos.

Y anticipó que dará “peleas” en el futuro, para hacer respetar las atribuciones de la Contraloría.

En esa línea, habría hecho ver su disconformidad con un fallo del Tribunal Constitucional que recortó atribuciones a la entidad, y no dudó en anticipar que irá hasta el Senado si es necesario dar alguna batalla. “No nos pueden pasar a llevar”, fue la advertencia que lanzó en medio de su arenga.

Tenemos cultura del secretismo

El nuevo contralor se habría quejado de que “tenemos cultura del secretismo”. En ese punto, llamó a hacer públicas las actuaciones, excepto las fiscalizaciones, que deberían permanecer herméticas en su etapa de investigación.

Justamente a los fiscales les dijo que contarán “con todo mi apoyo” y que si son atacados, por ejemplo, con recursos de protección, “estaré en los tribunales, yo he estado muchas veces en tribunales y no tengo problemas en ir de nuevo por esta Contraloría”. La frase es recordada con precisión, porque el rostro de gran parte de los presentes mostró el ánimo de total respaldo a su planteamiento.

Quien pierda la confianza será sacado

Y así como prometió defender a los funcionarios comprometidos, también anunció que a quien pierda la confianza habrá que sacarlo de verdad y si la falta no amerita expulsión se lo trasladará a otras funciones”.

En la misma línea dijo que habrá “ajustes menores”, pero que se harán sobre todo llenando vacantes y “sin afectar la dignidad de nadie”.

A su término, los aplausos cerraron el encuentro. Cada uno ya tenía claros los principales énfasis de quien esta semana es su nuevo jefe.

A partir de junio conseguir más presupuesto

El nuevo contralor llamó a su gente a ser una herramienta para lograr el bienestar de Chile.

“Estamos tan acostumbrados a autoridades que están porque no había otro cargo mejor. A mí me encanta lo que hago… Este es un país con gente amargada ¿Se fijan cuando caminan por las calles que las personas andan como «grrr»? Eso es porque no hay paz social, porque no se respeta el derecho, y la Contraloría puede colaborar en ello”, habría sostenido el contralor.

En esa línea recalcó -según personas presentes en el encuentro- que no se pueden tener informes o tomas de razón paradas durante un mes o más.

Por último, prometió darle prioridad a conseguir mayor presupuesto a partir de junio, pues será entonces cuando se comience a discutir la Ley de Presupuestos para 2007. Ello, pues pretende conseguir dinero fresco para aumentar algunos sueldos que habría considerado “poco dignos” y para hacer realidad una política de incentivos que frene la emigración de “los mejores” a la empresa privada.

No obstante, advirtió que las mejoras irían asociadas a un aumento en la productividad.

Otro de los aspectos que llamaron la atención fueron los gestos hacia la subcontralora, Noemí Rojas, quien no sólo fue voceada por el presentador del encuentro, sino también fue mencionada por el único orador de la jornada como una persona con la que estará encantado de trabajar.

Vía: www.lasegunda.cl

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