E.U. Consejo de Seguridad está debatiendo el polémico estatuto final de la región, que llevaría a su emancipación de Belgrado.

Imagen:www.otraexpresion.wordpress.com

Ocho años después de los bombardeos de la OTAN contra la ex Yugoslavia, liderada entonces por Slobodan Milosevic, el estatus final de Kosovo está a un paso de definirse.

La semana pasada, el Consejo de Seguridad de la ONU comenzó a debatir una propuesta presentada por el enviado de la ONU, el ex Presidente finlandés Martti Ahtisaari, quien planteó que la “independencia es la única opción viable” para el futuro de la provincia serbia de mayoría albanesa, la que desde los bombardeos se encuentra bajo protección de la ONU.

Según el plan de Ahtisaari -quien pasó un año entrevistándose con líderes serbios y kosovares-, esta independencia debe ser supervisada en un período inicial por la comunidad internacional, y deberá asegurar derechos y garantías para la minoría serbia.

Sin embargo, la propuesta ya ha generado disímiles reacciones. Mientras las autoridades de Kosovo, la Unión Europea, la OTAN y EE.UU. acogieron los planteamientos, Serbia y Rusia han señalado su rechazo al plan de independencia.

El Primer Ministro serbio, Vojislav Kostunica, hablando ante el Consejo de Seguridad, ofreció en cambio una “autonomía sustancial” para Kosovo, manteniendo a la provincia al interior de la República de Serbia.

Kostunica denunció además el borrador como “unilateral” y pidió al Consejo nombrar a un nuevo negociador para reemplazar a Ahtisaari.

Por su parte, Rusia ha amenazado con vetar el proyecto si no logra el acuerdo de Serbia. “El plan de Ahtisaari parte del hecho de que la independencia de Kosovo es inevitable, pese a la posición de Serbia. Tal postura unilateral es inaceptable”, dijo hace unos días el canciller ruso, Serguei Lavrov.

Sin embargo, los analistas afirman que efectivamente la independencia parece ser la única salida. “Kosovo ha estado separado de Serbia desde la guerra en 1999, y ahora esa realidad necesita ser reconocida por la ley”, dice desde Londres Carne Ross, analista del instituto de estudios Chatham House.

“Belgrado quiere el territorio de Kosovo, no sus habitantes. En ocho años, Serbia no ha hecho esfuerzos para convencer a los albanokosovares de que deben volver a Serbia”, dice a “El Mercurio” Daniel Serwer, especialista del Instituto de Paz de EE.UU., un centro de estudios independiente creado por el Congreso.

Serwer agrega que, en el caso de Kosovo, una autonomía como la propuesta por Belgrado no sería viable. “Serbia nunca ha considerado ofrecer a los kosovares un gobierno, un parlamento y fuerzas de seguridad propias. Nadie en Belgrado podría considerar un acuerdo así, y nadie en Kosovo confiaría en él si lo ofrecieran”, afirma.

Pero no sólo Serbia y Rusia han expresado sus reparos. Países como España o Eslovaquia han manifestado inquietudes de que el caso de Kosovo se convierta en un precedente para los intereses independentistas de sus propias autonomías. “Nos preocupa que se pueda hablar de una disgregación, que el mapa de Europa cada año siga cambiando”, dijo hace unos días el secretario español para Asuntos Europeos, Alberto Navarro.

Sin embargo, el propio Ahtisaari se encargó de aclarar que Kosovo es “un caso único que requiere de una solución única”, por lo que no debe crear precedentes para otros conflictos.

“Algunos movimientos de autodeterminación pueden sentirse alentados por lo que pase en Kosovo, pero no hay ninguna posibilidad de que la ONU pueda aprobar un proceso similar para ningún otro lugar del mundo. Kosovo es un caso único, un ejemplo único”, asegura Ross.

Ante estas dificultades, se prevé que el debate para decidir el estatuto final de la provincia será largo, pero nadie duda de que se llegará a un acuerdo. Los analistas coinciden en que el costo de no hacerlo es demasiado alto. Como dice Carne Ross, “esto traería mucha tensión e inestabilidad en los Balcanes, lo que no está en el interés de nadie”.

FONDOS

SE ESTIMA que en los primeros tres años de “independencia vigilada”, Kosovo necesitará un financiamiento externo de entre 1.300 y 1.500 millones de euros.

Vía: www.elmercurio.com

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