Washington, Estados Unidos. Buenas maneras y palabras correctas en el encuentro entre Frank-Walter Steinmeier, ministro alemán de Exteriores, y Condoleezza Rice, secretaria de Estado estadounidense, en Washington. La colaboración es la clave.

Esta vez, Frank-Walter Steinmeier viajaba a Washington no en calidad de ministro alemán de Exteriores, sino como representante de la presidencia europea que este semestre ostenta Alemania. En la visita le acompañaban la comisaria europea de Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, y el encargado de la política exterior de la Unión, Javier Solana. Y en la capital estadounidense le esperaba su homóloga, la secretaria de Estado, Condoleezza Rice.

 

Tres temas marcaron el encuentro: la colaboración intercontinental en cuestiones de medio ambiente, el nuevo posicionamiento del Cuarteto para Oriente Próximo ante el Gobierno de unidad nacional palestino y, sobre todo, un sistema antimisiles con sede en la vieja Europa que está dando vida a pasados discursos de la Guerra Fría.

 

Defender o defenderse

 

Los años de la Guerra Fría no van a regresar, aseguran los políticos y tranquilizan los expertos. Sin embargo, en el púlpito internacional el tono de las declaraciones ha subido. Los planes estadounidenses de defenderse de Irán colocando sistemas antimisiles en Polonia y la República Checa, corazón de Europa y suelo ex soviético en un mismo territorio, no agradan a Rusia y tampoco en los alemanes despiertan grandes entusiasmos.

 

“No necesitamos más misiles en Europa”, aseguraba Kurt Beck, presidente del Partido Socialdemócrata Alemán. “El actuar en solitario nunca benefició a nadie”, recordó la canciller alemana, Angela Merkel, instando a Estados Unidos a sentarse junto a Rusia y discutir sus proyectos en el marco de la OTAN. “Europa corre el peligro de fracturarse”, advertía Steinmeier en entrevista al diario germano Frankfurter Allgemeinde Sonntagszeitung.

 

Ahora que Steinmeier y Rice se veían las caras, el alemán matizaba sus críticas y recordaba la legitimidad del derecho estadounidense a defenderse. Un derecho que, según Steinmeier, “tenemos que respetar”. “Vivimos en un mundo en el que nos enfrentamos a amenazas nucleares, por lo menos en lo que a Irán se refiere”, defendió Rice la postura estadounidense, otorgando a su país el papel de padre protector: “nos preocupan Europa y nuestros aliados”.

 

A ambos lados del Atlántico

 

La comitiva europea traía consigo, más allá de misiles y peligros nucleares, otros temas a tratar. No subscriptores del Protocolo de Kioto, amantes del despilfarro de energía, prolongadores de un estilo de vida basado en el alto consumo de carburantes: los estadounidenses nunca fueron los mejores compañeros de viaje en la lucha por la protección del medio ambiente y Europa quería romper la primera lanza en pro de la conciencia ecológica en el primer país industrializado del planeta.

 

Así, junto al encuentro político se desarrollaba otro empresarial: un foro en el que las compañías tenían la oportunidad de intercambiar sus conocimientos técnicos y científicos en torno al cuidado del medio ambiente. “Creo que en ambos lados del Atlántico existe la predisposición de hacer algo [para frenar el cambio climático]”, dijo Steinmeier. “Ningún país podrá hacer frente a una crisis energética en solitario”, añadió Rice.

 

“El campo para la cooperación entre Estados Unidos y la Unión Europea es enorme”, opinaba Ferrero-Waldner. Si en ese campo se deben cosechar soluciones comunes para el problema climático o si seguirá siendo tierra baldía, queda como antes en manos de la clase política.

 

Esperando al resultado

 

El tercer tema sobre el tapete intercontinental concernía a los palestinos y a su recién constituido Gobierno de unidad nacional. Tanto desde Europa como desde Estados Unidos se había apoyado la solución de aunar a los movimientos rivales Hamás y Fatah en el Ejecutivo como primer paso hacia una normalización de la situación en los territorios palestinos y en las relaciones con Israel.

 

Cumplido el primer requisito, queda por concretar cuál será la postura conjunta que seguirá en lo sucesivo el Cuarteto para Oriente Próximo (EE.UU, UE, Rusia y ONU). Y sobre esta cuestión, la reunión entre Steinmeier y Rice en Washington no vertió luz alguna. También aquí, habrá que esperar.

 

Vía: DW-World

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