Colombia, Bogotá. Hasta hace poco, uno de los lineamientos en materia de telecomunicaciones, era lograr amplia cobertura en todo el país en los servicios de telefonía e Internet, con el objetivo de que todos los ciudadanos pudieran hacer uso de la tecnología.

Aún no se han logrado todas las metas en conectividad, pues aunque en esta labor se han presentado avances significativos, lo cierto es que hay que seguir trabajando en el tema, pero con una estrategia más integral, que involucre más el tema de la demanda que de la oferta.

Por ese motivo, el verdadero reto a futuro está en el tema de cómo la gente se está apropiando de las tecnologías y qué uso se les está haciendo, por encima de que haya una infraestructura adecuada.

Ante esta situación, se hace necesario que los cambios empiecen desde arriba, es decir de la transformación de quienes formulan políticas en dicha materia, que en este caso es el Ministerio de Comunicaciones y todas las entidades competentes en el sector.

Por ese motivo, la titular de esa cartera, María del Rosario Guerra, presentó las modificaciones institucionales necesarias para migrar hacia un Ministerio de las Tecnologías de Información y Comunicaciones. En un foro en el que participaron diversos representantes del sector, la ministra indicó que “el entorno internacional ha mostrado que la competitividad y la productividad dependen en buena parte del uso que se haga de las tecnologías, por lo que la entidad no puede quedarse en el tema de la infraestructura, sino concentrarse además en los usuarios y las aplicaciones”.

Para responder a este desafío, es necesario realizar una serie de transformaciones dentro de las funciones y la estructura interna de la institución. En primer lugar, está pasar del término telecomunicaciones a tecnologías de información y comunicaciones, pues es un término más amplio y que abarca más actividades.

En cuanto a la brecha digital, el trabajo se concentraba en la conectividad a telefonía fija, Internet y celulares, pero ahora se espera fomentar la banda ancha y el acceso y uso de las distintas aplicaciones, de tal forma que el impacto en la sociedad no se mida sólo en acortar distancias con la comunicación, sino en implementar otras soluciones, como lo son el comercio electrónico, el gobierno electrónico y el teletrabajo, por citar algunas.

De igual forma, el tema de la infraestructura debe compartir espacio con otros dos puntos: la infoestructura y la infocultura, esta última entendida como la educación para que la gente se apropie de las tecnologías.

Otro tema es que hay que pasar de un estado empresario, a un estado que garantice la libre competencia en el sector, pues el objetivo no debe ser exclusivamente abrir la competencia para más prestadores del servicio, sino que además es importante la llegada de más firmas de aplicaciones y tecnología, al igual que los operadores puedan consolidarse y se fortalezca el tema de la convergencia en redes y servicios. Esto, teniendo en cuenta que la regulación ya no debe hacerse por cada tecnología, ya que se constituye en una traba para aquellas firmas interesadas en prestar más de un servicio.

Reformas
Actualmente, las funciones de administración y gestión del espectro radioeléctrico están a cargo de varias divisiones dentro del Ministerio, de acuerdo con el tema al que se esté haciendo referencia. Por ese objetivo, se propone la creación de una Agencia de Espectro, en la que se centralicen todas las funciones. El viceministro de Comunicaciones, Daniel Medina, indicó que “el espectro es un bien escaso y su asignación debe hacerse competitivamente y con neutralidad, además de que hay que maximizar la productividad de este recurso”.

De otro lado, está el fortalecimiento de la Comisión de Regulación de Telecomunicaciones (CRT), al recibir la totalidad de la competencia en funciones que le correspondían tanto a esta entidad como al Ministerio, para que su enfoque esté orientado hacia la regulación de redes y mercados.

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