BBC Mundo, “El compañero indio es un crack”, aseguraba, con una metáfora futbolera, el analista político Josías de Souza al calificar los resultados de la visita que Evo Morales inició el miércoles a Brasilia y culminó un día después llevándose casi US$150 millones debajo del brazo.

Evo Morales e Inazio Lula Da Silva

Después de negarse durante meses a darle un matiz político a las conversaciones por el aumento del precio del gas que Bolivia le vende a Brasil, su principal cliente, el presidente boliviano le torció en brazo a sus vecinos.

Aterrizó en Brasilia y de allí no se movió hasta que le dieran una respuesta a sus pedidos de aumentar el gas que le vende a los brasileños.

Tal fue su insistencia, que la visita de Estado convenida para la firma de acuerdos de cooperación se convirtió -para horror de la diplomacia brasileña- en una mesa de negociación política.

Desde mayo de 2006, cuando se nacionalizaron los hidrocarburos bolivianos, los brasileños se negaban a conversar sobre el precio del gas bajo el argumento de que aquel era un tema técnico que debía tratarse entre Petrobras y su equivalente boliviana YPFB.

Pero Morales (que antes de viajar a Brasil conversó telefónicamente sobre el tema con el presidente venezolano Hugo Chávez), ignoró la agenda y obligó a sus clientes a concederles un aumento de 285% por el gas que le vende al estado de Mato Grosso y de 4% por el que le vende a Sao Paulo, la región más rica del país.

“No podemos subsidiar a un país industrializado”, fue el argumento del mandatario andino.

El aumento acordado en Brasilia representará no menos de US$144 millones adicionales al fisco boliviano cada año, y no entrará en vigor antes de abril.

“Evo invadió militarmente las instalaciones de Petrobras (en Bolivia), trató mal a Brasil, llamó chantajista a Petrobras y la acusó de contrabando. La diplomacia brasileña quedó debiéndonos a quienes le pagamos el salario una respuesta a la altura de las provocaciones”, dijo el analista De Souza.

“Ahora Evo viene a Brasilia y Lula le muestra sus mejores uvas. ¿Quién garantiza que mañana, después de hartarse, Evo no le dará la espalda de nuevo a Brasil? Y no podremos culparlo porque Lula lo malacostumbró”, sentenció De Souza.

“Lula quiere calcar su política interna de ayuda a los pobres a su política externa, pero esa puede ser un arma de doble filo para el gobierno”, advirtió el también analista político Merval Pereira.

Reacciones

En efecto, la oposición a Lula reaccionó con indignación al conocer los detalles del acuerdo con Bolivia. “Nadie está autorizado a ser generoso con dinero público”, se quejó el diputado socialdemócrata Julio Redecker, quien aseguró que su partido pedirá que se convoque al ministro de Energía a la Cámara para que ofrezca explicaciones sobre el acuerdo.

La opBolivia.

Según la oposición socialdemócrata -en minoría en el Congreso- las nuevas condiciones del contrato tendrían que haber sido aprobadas por el poder Legislativo.

La clase empresaria, por el momento, evitó manifestarse porque el gobierno garantizó que los ajustes de precios no serán trasladados a los consumidores del gas boliviano, ubicados principalmente en el cinturón industrial de Sao Paulo.

Y el gobernador de Mato Grosso salió a tranquilizar a la población de su estado asegurando que el aumento de 285% en el gas brasileño no será trasladado a la cuenta de luz de los usuarios finales.

Pero según observadores el problema no está resuelto, sino apenas suspendido temporalmente.

“Las razones de Bolivia para pedir el aumento no fueron económicas, sino políticas. Evo Morales enfrenta graves divisiones internas y ganarle a Brasil le sirve para presentarse ante su electorado como un vencedor ante los intereses del vecino imperialista. Me pregunto si Brasil siempre tendrá una reacción tan débil ante ese tipo de agresiones externas”, apuntaba la columnista televisiva y especialista en temas económicos Miriam Leitao, sumando calor a la polémica que dejó Evo a su paso por esta capital.

Vía: BBC Mundo

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