En la edición de El Mercurio de hoy jueves 01, aparece la columna de Política Internacional de Karin Ebensperger, sobre el calentamiento global, el Foro Económico Mundial y Bush.

El Presidente estadounidense y los participantes del foro le cambiaron el tono a la discusión. Ya se puede decir que hay un antes y un después.

Esta semana han ocurrido un par de hechos que potencian la tesis de que el calentamiento global es un gran desafío para el nuevo siglo.

El cambio climático ha sido, hasta ahora, un tema muy discutido. Existen múltiples evidencias de que está ocurriendo, pero no hay acuerdo sobre su origen ni tampoco sobre cuánto incide en él la actividad humana.

Hay científicos -minoritarios- que descartan que la razón sea la intervención humana. Sostienen que se trata de un fenómeno cíclico, debido a una mayor actividad solar, con efectos en los océanos y por lo tanto en el clima. Pero la mayoría de científicos argumentan que el efecto invernadero es consecuencia directa de la actividad del hombre a través de las emisiones de CO2. Hasta aquí, nada nuevo. La polémica ya lleva años.

Pero a nivel político, ha ocurrido un cambio cualitativo: el Presidente George W. Bush expresó preocupación por el cambio climático global en su discurso ante el Congreso sobre el Estado de la Unión; propuso reducir el consumo de bencina un 20% en 10 años y apoyar energías alternativas.

Nueva actitud

Es toda una nueva actitud, pues el Mandatario -asociado a la industria petrolera- era uno de los líderes más reticentes a reconocer una relación entre actividad humana y cambio climático. Su nuevo discurso es una potente señal que se suma al clamor por un cambio en el uso de energías.

Los suspicaces podrían argumentar que Bush está complicado por su baja popularidad, y que hablar sobre el calentamiento global sin comprometerse con una institucionalidad como el protocolo de Kyoto (también muy discutido) es pura ganancia política. Sin embargo, es una declaración de principios respecto al asunto, y se suma al segundo gran acontecimiento de estos días: el World Economic Forum que reúne en Davos, Suiza, a los principales empresarios y pensadores económicos del mundo, evaluó regulaciones para evitar que el calentamiento aumente. Es también un reconocimiento al más alto nivel de que el problema existe y es grave.

Aunque EE.UU. ha sido hasta ahora responsable del 25% del total de los gases de efecto invernadero, tiene una sociedad civil muy responsable y cada vez más involucrada en buscar alternativas hacia energías más limpias. EE.UU. y Europa aportan tecnologías de punta que aún son caras. El problema es que China e India están concentrados en crecer por el momento a bajo costo, con alta contaminación. Pero el Presidente Bush y el foro de Davos (donde ya están asistiendo los primeros empresarios chinos) le han dado un giro a la discusión. Ya se puede decir que hay un antes y un después.

Vía: El mercurio.

Anuncios