BBC Mundo, 29/01/07.- Veía el otro día un programa estadounidense sobre política en el que famosos expertos hablaban profusamente del presidente George W. Bush y sus muchos problemas en Irak.

Cuando la conversación se dirigió hacia el tema de quién tendría impacto político en 2007 fuera de la frontera de Estados Unidos, tres de los cuatro expertos dijeron: “¡Cuidado con Ségolène Royal!”. Pese a que quizás no pudieron pronunciar bien su nombre, queda claro que la candidata del Partido Socialista a la presidencia francesa ha llamado la atención de muchos más allá de Francia.

¿Pero ha logrado Ségolène Royal llamar la atención en su propio país? Sí, pero -según una encuesta reciente- lo logró por las razones equivocadas.

Heridas auto infligidas

La encuesta, publicada por el diario Le Parisien, reveló que 57% de los encuestados piensan que su rival en la carrera hacia el Palacio Eliseo, Nicholas Sarkozy, estaba llevando a cabo una campaña más sólida.

También es visto como un candidato más innovador, ya que la mayoría de la gente cree que ha traído ideas mejores y más nuevas a la mesa de discusión.

Otra encuesta de IFOP la semana pasada mostraba a un 77% de los entrevistados piensan que Sarkozy tuvo un mejor inicio de campaña que Royal, que alcanzó un 57% de evaluación positiva del comienzo de su campaña.

Las encuestas sí demuestran que los votantes creen que ella está más en sintonía con las preocupaciones de la gente común, pero a menos de tres meses de la elección, ¿en qué está fallando la candidata socialista?

Su campaña ha sufrido una serie de heridas auto infligidas.

En su carrera hacia convertirse en la primera presidenta de la historia francesa, se ha preocupado por no asustar a millones de votantes de clase media.

El problema es que a su pareja -y secretario del Partido Socialista- Francois Hollande, se lleva bien con el incansable ala izquierdista del partido, y promete elevar los impuestos.

La batalla dentro del hogar Royal alcanzó la luz pública cuando un portavoz de Royal describió a Hollande como “una desventaja… el único defecto (de Royal) en su carrera a la presidencia”.

El portavoz fue suspendido, dando la impresión de que la campaña de Royal es un caos.

Pero la mayor parte de sus problemas surgen de su falta de experiencia en el escenario internacional, aseguran sus críticos.

En diciembre, Royal se reunió en Líbano con un parlamentario de Hezbolá, y permaneció muda mientras el funcionario acusaba a Israel de “nazismo” y acusó a la administración de Bush de “demencia ilimitada”.

Royal incluso dijo que estaba de acuerdo con muchas de las cosas que él había dicho, incluyendo “su notable análisis de Estados Unidos”.

Municiones

Pero mientras en Francia hay algunos que están de acuerdo con esos comentarios, Royal ha provisto a sus críticos de más municiones para sus acusaciones de que no es una buena diplomática y que tiene muy poca experiencia en temas internacionales para presidir Francia.

Esta posición fue reforzada la semana pasada cuando pareció apoyar la independencia de Québec, la provincia mayormente francófona de Canadá, lo que generó una respuesta inusualmente fuerte de parte del primer ministro canadiense.

Un bromista luego aumentó la polémica al hacerse pasar por el premier de Québec y, en una conversación grabada, le dijo a Royal que sus comentarios sobre la provincia canadiense era como “que nosotros digamos que Córcega debería ser independiente”.

Riéndose, Royal respondió que no todos los franceses estarían en contra de una cosa así, pero luego añadió rápidamente: “No repita eso, crearía otro incidente… en Francia”.

Obviamente, sus palabras lo crearon. El líder de la asamblea de Córcega dijo que aún si las declaraciones fueron causadas por una broma, no eran graciosas, mientras que Sarkozy dijo “Córcega para mí no es un chiste… Es la república”.

Estos tropiezos parecen haber tenido efecto en la percepción pública de la carrera electoral de Royal, dando la impresión de que su equipo de campaña no está es suficientemente disciplinado y que las políticas son decididas en la marcha.

Los tropiezos en sí no son heridas mortales, pero si se producen más errores y desastres de relaciones públicas, podría extenderse una visión de que no es una candidata seria.

Este sería el mayor tropiezo de todos.

Vía: BBC Mundo

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