Este domingo aparece una entrevista a Nicholas Negroponte, creador del proyecto One Laptop per Child (OLPC), mientras participaba en el Foro Económico Mundial en la ciudad de Davos, Suiza. Momento propicio para difundir esta gran idea.

La entrevista es esta:

En Davos muestra a los líderes su proyecto educacional que dota de computadores a niños del mundo en desarrollo.

Davos.–Fundador del famoso Media Lab en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), Nicholas Negroponte es una autoridad en materia digital.

Hace tres años renunció a su trabajo en el MIT para dedicarse a su proyecto “Un computador por niño”, con el que espera repartir notebooks con un costo cercano a los US$ 140, a niños de países del mundo en desarrollo. Es uno de los proyectos más desafiantes y revolucionarios en materia de tecnología y educación.

Viene a Davos hace 25 años, incluso tiene una casa en el pueblo de al lado, Klosters-Serneus. Esta vez ha montado un “show room” para sus famosos laptops, y tiene maratónicas citas con presidentes y empresarios de todo el mundo para expandir su proyecto.

En medio de la vorágine, y rodeado de sus pequeñas y hermosas computadoras blancas, habló con “El Mercurio”.

-¿Por qué decidió abandonar su Media Lab para lanzarse a esta aventura?

“En el Media Lab partimos de cero y llegamos a 500 personas. Muchas de nuestras ideas, que eran diferentes y experimentales, fueron adoptadas masivamente. En un momento ya no se trataba de crear cosas, sino de seguir una agenda”.

“Un proyecto nuestro fue sobre los niños y el aprendizaje. Tecnológica e intelectualmente estábamos en un punto en que podíamos hacer realidad un laptop para cada niño. Como yo conocía a todos los gerentes y mucha gente había leído “Being Digital” (“Ser digital”, Editorial Atlántida, $11.500) estábamos en una posición única para lograrlo. Cinco nos fuimos del Media Lab a fundar ‘One laptop per child’. Es una organización sin fines de lucro y el último tiempo lo hemos invertido en concebir y construir el ‘computador de US$ 100′”.

-¿Por qué decidió hacerlo en este momento de su vida?

“Era lo correcto: no necesito ganar dinero ni verme a mí mismo, no estoy preocupado de mi carrera. Es más fácil, para el objetivo moral de esto, estar muy claro con lo anterior. Entonces, cuando hablo con un jefe de estado, no hay ambigüedad, no estoy haciéndolo para ganar fama o riqueza o vender computadores”.

-¿Qué pasa con los niños frente al computador? ¿Cuál es el impacto?

“El niño está mucho mas motivado a explorar, puede crear y construir más. Me decepciono cuando veo que en los colegios les enseñan ‘PowerPoint’ o ‘Excel’. Esas son aplicaciones y ellos no deben ser expertos en computadores, a ellos se les debe enseñar a aprender. El computador es la mejor manera de lograrlo”.

“El computador no es una herramienta, sino una extensión del niño, es un estilo de vida. Este proyecto está basado en que cada uno sea dueño del suyo, que se lo lleve, que tenga su música, sus cosas y eso captura muchas horas del día. En muchos países en desarrollo los niños en sus colegios sólo experimentan con computadores dos horas y media al día, por cinco días, y si es que tienen suerte”.

-¿Cómo replicará esto por el mundo?

“Nuestra meta es que cada niño tenga uno, y no nos importa si es de los nuestros o no. Eso se logra con gran escala”.

“Es como un cohete que se dispara y sale. El lanzamiento ocurre una vez que tenemos el compromiso de los gobiernos para comprarnos 5 millones de máquinas más o menos. Así gatillamos el resto del proceso, echamos a andar el motor”.

-¿Cree que es una solución para sacarlos de la pobreza?

“Este es el medio más eficiente y económicamente viable de acabar con la pobreza, pero es de largo plazo. La única forma de eliminar la pobreza es con educación. No creo que sólo arreglar escuelas y entrenar a los profesores va a hacer una gran diferencia, a la velocidad que se requiere. En paralelo, debemos darles un soporte a los niños mismos. Esa es la clave”.

-¿Y qué pasa con los padres?

“Cuando los niños llevan el computador a la casa, los padres se involucran, incluso van a la escuela a aprender qué pasa”.

“En Camboya hicimos un experimento con niños de primer grado: el doble llegó a la escuela comparado con el año anterior. Los niños comentan entre ellos que el colegio es entretenido, los padres comenzaron a ver que había más valor en que fueran al colegio, en vez de tener a sus hijos trabajando en el campo. Es una visión muy diferente de la tecnología y la educación”.

Podría llegar

-¿Por qué no lo está haciendo en Chile?

“No hemos explorado Chile, porque es un país más rico. En la región -con excepciones como Haití- no hay niveles de pobreza como en África y Asia. Pero estamos desarrollando con el BID -un gran socio nuestro- un instrumento financiero para apoyar esto en toda la región. Probablemente llegará a Chile”.

-Ya que estamos en Davos, ¿qué opina de las discusiones sobre el futuro global?

“Para mi Davos siempre ha sido un lugar donde poder hablar con grandes líderes políticos y empresariales y, esta vez, sobre un ‘laptop por niño'”.

“La solución a otros temas que se discuten acá -como la energía, la paz, el medioambiente- incluyen a la educación. Somos parte de la agenda. Muchas veces el Foro Económico Mundial es acusado de que es sólo palabras y no acción. Nosotros somos un ejemplo de que hablamos algo aquí, lo construimos y ahora lo mostramos con mucho gusto”.

-¿Cuáles son las grandes amenazas mundiales?

“Soy un optimista por definición y nunca pierdo el sueño por las preocupaciones. Para mí la mayor enfermedad mundial es el nacionalismo y eso es algo con lo que no se nace, es algo que se aprende. Creo que los niños que crezcan con acceso a internet serán inmunes -como una vacuna- al nacionalismo. Eso para mí sería la mayor contribución de la iniciativa”.

EN INTERNET

One laptop per child:
www.laptop.org

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