El Mercurio, 22/12/06.- La aspirante canceló conferencias de prensa luego que su cónyuge y líder socialista revelara plan para subir impuestos.

PARÍS.- Incluso las parejas más unidas pueden pelear por dinero. Pero cuando una de las partes es una candidata presidencial y la otra el líder del partido de ella, tales diferencias pueden amenazar más que una relación romántica.

La reaparición de François Hollande, primer secretario del Partido Socialista y pareja de la candidata presidencial Ségolène Royal, después de meses de silencio, parece haber tomado desprevenida a su mujer.

Hollande dio una entrevista al diario “Le Monde”, en la que aseguró que una administración socialista reforzaría el impuesto a los ricos, cancelaría la reducción de impuestos al ingreso y financiaría las pensiones estatales con una nueva contribución sobre las ganancias personales y empresariales.

El equipo de Royal insistió en que ella estaba al tanto de las ideas tributarias de su cónyuge, y que éste tenía autorización para proponerlas. No obstante, ella canceló sus conferencias de prensa luego de las declaraciones de Hollande, en lo que el mundo político y mediático consideró como sintomático de la situación extraordinaria en que se encuentra la pareja. Incluso, “Le Canard Enchaîné” sugirió que Hollande podría estar socavando deliberadamente la campaña de su mujer.

A mediados de año el líder socialista de 52 años, quien ha estado con Ségolène Royal desde su época de estudiante y con quien tiene cuatro hijos, dejó de lado sus propias ambiciones presidenciales cuando quedó claro que ella era la preferida del electorado. En ese tiempo, amigos de él dijeron que estaba abatido.

Íntimos de la pareja señalan que éste ha sido un tiempo difícil para ellos. Hollande, quien ha encabezado el partido durante una década, ha dejado en claro que no pretende ser un simple consorte de la que se vislumbra como la primera Presidenta de Francia.

Le ha molestado el nombre en clave que le dieron los guardias de policía que protegen a Royal: Cecilio. Es un juego por Cecilia Sarkozy, la esposa de Nicolas Sarkozy, el ministro del Interior y el contendor de centroderecha de Royal para la Presidencia. En el partido, el apodo de Hollande es “Flamby” (flan).

Las tensiones entre ellos también reflejan las que hay entre el liderazgo socialista y Royal. Las declaraciones de Hollande han aumentado las especulaciones con respecto a que él quiere ser el ministro de Hacienda de su mujer. Los impuestos altos son populares entre el electorado de su partido, pero Royal se ha abstenido de mencionar el tema.

Los rivales socialistas de Royal deploraron el alejamiento de Hollande del manifiesto del partido, vago en cuanto a impuestos, y el no cumplimiento con el nuevo plan de campaña de su mujer, que requiere que el partido busque ideas entre el electorado antes de fijar políticas, el próximo año.

El partido de Sarkozy también se abalanzó sobre el plan de Hollande diciendo que la sonrisa de Royal oculta a una izquierdista de la vieja guardia. “La candidata es todo imagen. Ahora tenemos el sonido”, manifestó Bernard Accoyer, líder parlamentario oficialista. “La voz es la de François Hollande”, agregó.

Testimonio de De Villepin

El Premier francés, Dominique de Villepin, declaró ayer como testigo en el caso Clearstream, una trama de acusaciones falsas supuestamente dirigida a desprestigiar a su rival político, Nicolas Sarkozy. Los jueces buscan determinar qué llevó a De Villepin a investigar dos falsas listas con presuntos beneficiarios de comisiones secretas, donde aparecía Sarkozy.

Vía: El Mercurio

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