BBC Mundo, 4 de diciembre 2006.- Kofi Annan pronunció las palabras que muchos evitan cuando hablan de la violencia en Irak.

En una entrevista con la BBC en Nueva York, el saliente Secretario General de las Naciones Unidas advirtió que Irak ha caído en una guerra civil.

“Cuando tuvimos el conflicto en Líbano y en otros lugares, lo llamamos guerra civil, (y) esto es mucho peor”, afirmó Annan.

¿Y qué piensa sobre los iraquíes que dicen que la vida ahora es peor que bajo Saddam Hussein?

Hablando en su clásico tono tranquilo, el ghanés de 68 años responde: “Creo que tienen razón desde el punto de vista de la vida del iraquí promedio”.

“Repaso crítico”

Su veredicto sincero no caerá bien a Washington, que sólo habla en público de “una nueva fase” en Irak.

Esta semana, el Grupo de Estudio sobre Irak de Estados Unidos, liderado por James Baker y Lee Hamilton, publicará su informe.

Annan dijo reconocer “que las cosas no están funcionando de la manera esperada y que es esencial un repaso crítico y, si es necesario, cambiar el curso”.

Annan agregó que los iraquíes habían fracasado en el intento de combatir la violencia y necesitan ayuda de sus vecinos y de la comunidad internacional.

A sólo semanas de dejar su cargo, Annan explicó que la decisión de Estados Unidos de invadir Irak en 2003 había sido uno de los momentos más difíciles en sus diez años como secretario general.

“Realmente creo que podríamos haber evitado la guerra”, dijo. “Dividió al mundo…. todavía se siente la tensión en la organización”, admitió.

Algunos funcionarios de la ONU me dijeron que creen que Annan podría haberse opuesto de manera más abierta a la guerra en Irak. ¿Por qué esperó a una entrevista con la BBC en 2004 para decir que la guerra era “ilegal”?

El secretario general aseguró que en su momento advirtió que la guerra incumplía con la carta de las Naciones Unidas. Además dijo que no estaba seguro de las cosas habrían sido distintas si él hubiera expresado su oposición de una manera más abierta.

“Nube negra”

Irak fue el fantasma de Annan en su segundo mandato.

El escándalo por los contratos del programa “Petróleo por Alimentos” y las acusaciones de que su hijo Kojo estaba involucrado salieron a la luz al mismo tiempo que versiones de abuso sexual de parte de las tropas de mantenimiento de paz de la ONU en Congo, además de acusaciones de corrupción en otras áreas de la ONU.

No es sorprendente que Annan llamó a 2004 su “annus horribilis“.

Un colaborador, recordando aquellos momentos, afirmó que “una nube negra se impuso sobre el secretariado”, generada en parte por una ola de críticas de senadores republicanos de Estados Unidos y medios de comunicación conservadores de ese país, que exigían la renuncia de Annan.

Annan se refirió a este “ataque vicioso contra las Naciones Unidas” como una forma de “revancha” por las diferencias sobre Irak.

Pero Annan también admitió que la ONU había sido “golpeada” cuando una investigación independiente liderada por Paul Volcker concluyó que no había existido un control suficiente del programa “Petróleo por Alimentos”, de unos US$60.000 millones.

También se lo acusó de no llevar a cabo una investigación más profunda de la participación de su hijo en el negocio a través de una compañía suiza.

Irak también le generó su mayor arrepentimiento: “Veintitrés maravillosos colegas míos que envié a Irak murieron en una explosión”.

Reflexionando sobre el atentado contra el complejo de la ONU en Bagdad en 2003 en el que murió el reconocido enviado Sergio de Mello y muchos otros, Annan admitió que se plantea preguntas dolorosas por ejemplo: “¿Hubiesen estado allí si yo no les hubiera pedido ir?”, dijo.

Vínculos con Washington

Pese a que todo terminará en pocas semanas, todavía hay frenética actividad en el piso 38 de la ONU, incluyendo muchas corridas y la espera de una fax que debe llegar desde Khartoum (Sudán).

Sus colaboradores dijeron que “resolver Darfur” es una de sus principales prioridades antes de partir, el 31 de diciembre.

Darfur es un tema importante para un hombre que ocupó otros cargos en la ONU durante el genocidio de Ruanda en 1994 y la matanza en Srebrenica en 1995.

Annan afirmó que es “muy, muy decepcionante y trágico que no tenemos ni los recursos ni la voluntad para enfrentar la situación” en Darfur.

Insistió que él ha hecho todo lo posible para que se le permita a las tropas de mantenimiento de paz de la ONU que entren a Sudán para detener la matanza.

Estar al mando de la ONU en un momento de fuerte unilateralismo estadounidense también puso a prueba las habilidades de un diplomático cuidadoso.

Annan aseguró que él y el presidente de EE.UU., George W. Bush, entendían que tenían roles distintos.

Pero admitió que si hubiese existido un relación más armoniosa con Washington, y entre Estados Unidos y otros países miembros, “sin duda” su trabajo hubiese sido más fácil.

¿Tiene algún consejo para su sucesor, Ban Ki-moon, quien ya está armando su equipo? “Lo hice a mi manera, mis predecesores lo hicieron a su manera, y él lo debería hacer a su manera”, explicó.

Ha sido una difícil montaña rusa para el primer secretario general que surgió de las filas propias de la ONU.

De admiración global y un premio Nobel de la paz en 2001, Annan pasó a enfrentar crisis que todavía lo afectan.

En sus momentos más difíciles, perdía su voz, una metáfora de la impotencia que a veces sentía.

“Espero”, aseguró, “que cuando los historiadores analicen mi mandato, miren a la suma de los logros… en términos históricos, el tema de ‘Petróleo por Alimentos’ será una nota al pie”.

Annan cree que la ONU está ahora en una mejor situación que hace 10 años.

Vía: BBC Mundo

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