Naciones Unidas, 13 oct (EFE).  El ministro de Exteriores, surcoreano Ban Ki-moon, fue nombrado hoy secretario general de la ONU, con lo que se convertirá en el segundo asiático que logra este máximo cargo de la diplomacia mundial.

El nombramiento de Ban, de 62 años, fue ratificado mediante una resolución adoptada por aclamación por los 192 Estados miembros de la Asamblea General.

El ministro surcoreano, el octavo secretario general en la historia de la ONU, es el segundo asiático que logra este cargo, después del birmano U Thant (1961-1971), que jurará a finales de diciembre y asumirá el próximo 1 de enero hasta el 31 de diciembre del 2011.
Ban, que se dirigió a la Asamblea General por primera vez como secretario general electo, manifestó estar “conmocionado” por las muestras de afecto y aliento que le han ofrecido los países miembros de la ONU, y por la confianza que han depositado en él.

Dedicó una palabras al secretario general saliente, Kofi Annan, de quien dijo que “ha liderado a la organización hacia el siglo XXI”, y la ha convertido en un instrumento indispensable para la paz y la prosperidad.

El ministro surcoreano indicó que la “determinación y la acción”, junto con la “modestia” son cualidades inherentes en la cultura asiática de donde proviene, y que con estos mismos valores intentará dirigir el organismo mundial.

“Debemos ser modestos en nuestras palabras, pero no en nuestras actuaciones. Lo importante no es tanto lo mucho que prometemos, sino lo mucho que logramos”, indicó.
Para Ban, una de las prioridades es seguir con la agenda de reforma y de revitalización del organismo iniciada por Annan porque la ONU es necesaria “ahora más que nunca en el pasado”.

“La reformar no es para complacer a otros, sino porque realmente creemos en el futuro de la organización”, puntualizó”.

El fortalecimiento del multilateralismo, según anotó, también será central en su mandato, tanto en la resolución de conflictos por medios pacíficos, como los de Asia y Oriente Medio, así como en la lucha contra el terrorismo y en el respeto de los derechos humanos.

También pidió ayuda a los Estados miembros para continuar con los esfuerzos hacia la erradicación de la pobreza y la consecución de otros de los objetivos de Desarrollo del Milenio, que fijaron jefes de Estado y de Gobierno en la cumbre del 2000.

Ban manifestó que su estilo de gestión del Secretariado estará marcado por un diálogo intenso, “con transparencia y flexibilidad” con el objetivo de crear consenso e intercambiar tanto punto de vistas como críticas.

En la ceremonia estuvo presente Annan, quien le deseó “fortaleza y valor” en su nuevo trabajo, así como también “un saludable sentido del humor” para que pueda disfrutar en el camino.

Annan recordó las palabras del primer secretario general, el noruego Trygve Lie (1946-1952), quien dijo al dar la bienvenida a su sucesor, el sueco Dag Hammarskjold (1953-1961), de que estaba asumiendo “el trabajo más imposible del mundo”.

 

 

Aunque puede que sea verdad, es también el mejor trabajo del mundo”, acotó Annan.
Representantes de los grupos regionales de la ONU también dieron la bienvenida al nuevo secretario general electo, tras considerar que su nombramiento ha sido un “día histórico” para el organismo mundial.

Todos ellos le pidieron amplitud de miras para ayudar a la resolución de las crisis mundiales, así como también dedicación para llevar hacia adelante la reforma de la ONU, y en especial la ampliación del Consejo de Seguridad, una asignatura pendiente desde los años 70.

Ban, que procede de una familia rural surcoreana y que escaló en el mundo de la política y la diplomacia hasta convertirse ministro de Exteriores de su país en el 2004, será el octavo secretario general cuando Annan termine su mandato, después de 10 años en el cargo (1997-2006).

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